¿Qué fue del consejo de González a Sánchez?

Felipe González, que no había acudido al Congreso que encumbró a Pedro Sánchez como secretario general -algo sin precedentes-, le había sugerido por vídeo “una estrategia que nos devuelva el carácter de primera fuerza”. ¿Le hizo caso su segundo sucesor al frente del partido y del Gobierno? Visto lo visto, no lo parece. En realidad, Felipe González era todo un líder pero, de su mano, el PSOE era mucho más que Felipe González. Tenía equipo, discurso y estrategia. También marketing político, por supuesto, pero sutil, para que fuese eficaz sin que se notase. Todo lo contrario que ahora…

A Felipe González lo rodeaban políticos y gobernantes de la talla de Guerra, Maravall, Almunia, Solchaga, Boyer, Fernández Ordóñez, Solana, Serra, Benegas… A Pedro Sánchez lo rodean en el partido Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Óscar Puente… También Borrell, es verdad, pero a su edad casi parece más de González, con quien empezó, que de Sánchez.

Felipe González tenía claro que el PSOE era un partido socialdemócrata, no menos distante del Partido Comunista que de la derecha o de los independentistas. Pedro Sánchez mantuvo la distancia con la derecha -tal vez con más aspavientos- pero se dejó caer hacia Podemos, no supo bandearse -como hacía González- con los nacionalistas y, por momentos, se vio atrapado por los independentistas.

Felipe González sabía que el desarrollo de España pasaba por Europa y que su política iba a secundar las posiciones de Bruselas y del eje Berlín-París, sin meterle el dedo en el ojo a Estados Unidos. Pedro Sánchez simula que sigue esos mismos pasos -revisados y actualizados-, hace una buena puesta en escena -en eso le gana a los anteriores inquilinos de la Moncloa- pero no remata a portería. Es un jugador con buena planta pero sin gol.

No se trata solo de que los colaboradores de Pedro Sánchez no se parezcan -en nada- a sus antecesores en la etapa de Felipe González, sino de que unos y otros -si hubieran coincidido en el tiempo- serían jugadores de ligas distintas. Imaginarias parejas de ases como la de Di Stéfano y Cristiano Ronaldo o de Pelé y Messi darían pie para muchos debates sobre sus calidades pero nadie podría discutir que los segundos no estén a la altura de los primeros. En cambio, si el sustituto de Cristiano es Bale o el de Messi es Malcom, se nota. Y si en vez de Zidane está Solari se nota todo más. Pero todo va a peor si en vez de una táctica de Zidane se utiliza una de Javier Clemente. Y si encima hay lío en el vestuario, ya queda todo dicho. Algo sabe de esos vericuetos Pachi Vázquez, el ex secretario general del PSOE gallego -buen delantero centro, por cierto-, que acaba de irse del PSdeG sin que le enseñasen el camino de la salida como a la andaluza Susana Díaz. También en eso es distinto Pedro Sánchez a Felipe González, que renovó el PSOE sin perderle el respeto a los mayores, cuya estela marcaba el bueno de Ramón Rubial.

El consejo de Felipe González a Pedro Sánchez sigue siendo válido. Y si el actual secretario general del PSOE reflexiona a tiempo, aún puede tener margen de maniobra. Menos que hace seis meses, pero la esperanza es lo último que se pierde. ¿O no?

 

Jaime Rodríguez-Anara, catedrático de Derecho administrativo en la Univerisidad de Santiago

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