Acotaciones

Anda la profesión  periodística un tanto revuelta a raíz de la decisión del magistrado balear Miquel Florit, instructor del caso Cursach, adscrito a Jueces para la Democracia, de requisar móviles y equipo informático a dos informadores para averiguar el origen de una filtración de documentos incluidos en el sumario. Avalado por la Fiscalía, quiere comprobar de dónde y cómo ha salido tal información.

Decisión insólita, desproporcionada e intolerable, han dicho casi al unísono asociaciones de periodistas y partidos políticos. Supone –dicen- uno de los más graves ataques a la libertad de expresión de nuestra reciente historia democrática.

Cierto es que la libertad de información es cimiento básico de toda sociedad democrática y que el secreto profesional de los periodistas está aquí reconocido –en otros países de nuestro entorno, no- e incluso protegido constitucionalmente, lo cual garantiza la confidencialidad de las fuentes.

Pero no es menos cierto que el secreto profesional no es absoluto y que como todos los derechos fundamentales está sujeto a determinados límites por razones de interés público de especial gravedad. Sin embargo, la conciencia de que el sacrificio de los derechos fundamentales de los periodistas puede imponerse en supuestos de especial gravedad, es lo que se echa de menos en las protestas profesionales y políticas de estos días. Sólo se manifiestan en términos absolutos.

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Ciudadanos ha cambiado  de táctica. Ahora negocia con todo el mundo y lo hace, cuando es el caso, para gobernar. Dice que no le gustan “los pasteleos”· Pero cuando se trata de colocar a un consejero en el ente público que controla  la por ellos vituperada televisión autonómica catalana, negocia hasta con el denostado independentismo allí reinante. Y sin ir tan lejos: evitará, según ha anunciado, asumir a nivel nacional el rechazo al PSOE que persigue en Andalucía. Cada elección –alega-  tiene su contexto. Y su paradoja, habría que añadir.

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Una encuesta basada en entrevistas telefónicas a votantes del PP, Ciudadanos y Vox en las elecciones andaluzas del pasado día 2, revela que el Partido Popular fue el que en mayor medida aglutinó el voto femenino y Vox, el que menos. En cambio, tanto Ciudadanos  como el liderado por Santi Abascal tuvieron más gancho entre el electorado joven. Una de cada tres papeletas que fueron a parar a Vox procedían de votantes de entre los 18 y 35 años, incluso ligeramente por encima de la alternativa naranja de Albert Rivera.

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Los premios AS del deporte son unos galardones concedidos cada año por el diario en cuestión, de la factoría Prisa. Desde su primera edición (2007) hasta el presente se han venido otorgando por  votación popular por los lectores del periódico. Este año, sin embargo, se han decidido por una especie de decreto empresarial: por aquello de lo políticamente correcto en los tiempos que corren,  todos los distinguidos han sido mujeres. No es que a ellas les faltaran méritos, pero la moda de las cuotas femeninas impuestas resta credibilidad a premios y premiados, sean ellos los que sean.

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