Acotaciones

Cuando José Luis Ábalos habla como ministro de Fomento no hay que hacerle mucho caso. Como en el resto de sus colegas de Gabinete,  su política es alegrar los oídos del interlocutor de turno, aunque con Galicia haya sido más reticente. Por prometer que no quede. Hasta se ha atrevido a adelantar ante un nutrido grupo de empresarios que el complejo y millonario corredor ferroviario mediterráneo estará listo en un plisplás.

Otra cosa es cuando lo hace como hombre fuerte del partido y del Gobierno. Ahí suele comportarse como una especie de profeta de Sánchez; es decir, como el que habla en nombre de; como el que levanta una punta del velo que luego el presidente se encargará de descorrer del todo.

En medio de la incertidumbre reinante adelantó, por ejemplo,  que Sánchez mantenía su viaje a Bruselas, sabedor como era de que al presidente le habían hecho llegar  unos papeliños que permitirían levantar el veto al acuerdo sobre el bréxit, como así fue.

En el aire continúa  viva otra profecía: “No es descartable  un superdomingo electoral”; es decir, un adelanto de las generales para su coincidencia con locales, autonómicas y locales de mayo. Apuntado queda.

Y una última por ahora: ha dejado la puerta abierta a que los independentistas  apoyarán los presupuestos generales. Muy mucho me sospecho que así terminará siendo, a golpe, claro, de concesiones. Malo es cuando los actuales inquilinos de Moncloa hablan, pues no suelen decir verdad. Pero casi dan  más miedo en el silencio. Porque vaya usted a ver qué estarán fraguando.

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Pedro Sánchez se ha paseado por Cuba como un Fraga años setenta. A diferencia de Obama ni se reúne con la disidencia democrática ni desafía la censura. Durito con los dictadores muertos, blandito con los dictadores vivos. (La idea no es mía, sino de la periodista Cayetana Álvarez de Toledo. A cada cual lo suyo).

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Ganadora de las primarias, la abogada Inés Rey encabezará la candidatura del PSdeG por  A Coruña ciudad en las próximas municipales. Y ha dicho que apostará por que ésta vuelva a ser la vanguardia que fue con “Gobiernos socialistas”. Por lo que deduzco, confunde socialismo con vazquismo, habida cuenta que Paco Vázquez fue un socialista muy sui generis, si es que de eso tuvo algo. Su gobernanza en María Pita fue muy atípica y personalista.

Al tiempo no habrá que olvidar que fue el PSdeG –tercero en las últimas locales habidas- quien aupó a la Marea de Xulio Ferreiro a la alcaldía de la ciudad. Alguna responsabilidad tendrá, pues, en la parálisis municipal de estos cuatro años. Es de esperar que haya hecho algún propósito de la enmienda.

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Un poco brindis al sol parece la iniciativa de la Xunta de reducir peajes en las autopistas de las que  es titular y administradora. Porque si ya su nivel de utilización es más bien precario, ni qué decir tiene de qué servirá hacerlo para quienes circulen de doce de la noche a seis de la madrugada. Puro gesto sin mayor trascendencia. A lo mejor haría mejor generalizando bajadas de determinados impuestos.

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