El diputado Rufián, expulsado del Congreso por Ana Pastor

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, fue expulsado del pleno del Congreso por la presidenta de la Cámara Baja, Ana Pastor, tras ser llamado al orden tres veces al protagonizar un duro rifirrafe con el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Rufián tomó la palabra para preguntar al ministro por la gestión de su departamento. Además de referirse a la bancada de Ciudadanos como “fascistas”, por una intervención anterior, acusó a Borrell de ser el ministro más indigno de la democracia”, le calificó de “hooligan de Societat Civil Catalana” y pidió su dimisión.

Por su parte, Josep Borrell acusó a Rufián de verter sobre el hemiciclo una “mezcla de serrín y estiércol”. El republicano siguió hablando y gesticulando desde su escaño, sin hacer caso a las llamadas al orden, hasta que fue expulsado. En solidaridad, los otros ocho miembros de ERC salieron con él y al pasar por delante del ministro, uno de ellos, Jordi Salvador, hizo un gesto que el titular de Exteriores interpretó como un escupitajo, algo que denunció al instante y que el diputado de Esquerra negó más tarde.

Ana Pastor tomó la palabra para exhortar a los diputados a olvidar los insultos. Pastor indicó que las acepciones “golpista” y “fascista” no aparecerían en el diario de sesiones, argumentando que “el Congreso es la casa de la palabra, pero no se puede utilizar para insultar”. También criticó que no solo hay insultos verbales, sino también falta de respeto a la Presidencia, tras lo que cuestionó que se refieran a ella con el “insulto machista” de “institutriz” cuando pide silencio a los diputados.

Posteriormente, en declaraciones en los pasillos del Congreso, el vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, dijo que su partido “no comparte” la decisión de la presidenta del Congreso de retirar del diario de sesiones el término “golpista”, en referencia a los independentistas catalanes, por lo que, señaló, podría ser “revisada”.

 

 

 

PEDRO SÁNCHEZ PIDE REFLEXIÓN A LOS DIPUTADOS

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se solidarizó ayer con el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, por haber tenido que “soportar palabras y gestos inaceptables” en la sesión de control, al tiempo que pidió a los diputados que reflexionen para evitar socavar la dignidad del Congreso y la democracia. A través de Facebook, el presidente agradeció a Pastor “su defensa de la moderación”.

Horas después, desde Valladolid, en la rueda de prensa tras la cumbre bilateral hispano lusa, preguntado por una posible ruptura de relaciones con ERC por lo sucedido, Sánchez pidió al diputado el ERC, Gabriel Rufián, que pida disculpas, al tiempo que recordó que él rompió relaciones con Pablo Casado líder del PP, cuando le descalificó, pero no con su partido “ahí está el malogrado acuerdo para la renovación del CGPJ”. Sánchez recalcó que romperá relaciones “con aquellas personas que entienden la palabra de forma distinta a lo que se necesita en un sistema democrático”. “Algunas veces en el fragor del debate parlamentario uno puede excederse y extralimitarse, se reconoce esa responsabilidad y esa descalificación y se piden disculpas, no pasa nada”, subrayó.

 

 

 

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