Un Hórreo con puertas abiertas

Como periodista he vivido todos los vericuetos que ha tenido que sortear y superar el Parlamento de Galicia hasta que llegó a su sede definitiva en el Pazo do Hórreo. Los responsables de la institución donde reside el poder legislativo gallego fueron superando las tremendas dificultades, sobre todo económicas y de infraestructuras, con las que se puso en marcha el organismo hasta que se consolidó. Una consolidación que no ha significado que sea una institución muy conocida por parte de la ciudadanía que muchas veces cuando se le pregunta no diferencia entre el trabajo que realiza la Xunta de Galicia o el propio Parlamento.

En un frio invierno del año 1981, concretamente el día 19 de diciembre, se constituía el Parlamento de Galicia en una sede más que provisional y con muchas carencias como fue el palacio de Gelmírez, cedido por el arzobispado de Santiago. Diputados y periodistas permanecimos en aquellas dependencias, carentes de lo más mínimo y con un frio que calaba los huesos, hasta el 30 de junio de 1982 cuando se hizo el traslado al Pazo de Fonseca, cedido esta vez por la Universidad. Y en medio, dependencias para reuniones de comisiones, facilitadas por el Ayuntamiento de Santiago.

He conocido y tratado a todas las presidentas y presidentes del Parlamento de Galicia. En total han ejercido su función dos mujeres y cinco hombres. De todos ellos debo destacar la labor llevada a cabo por cuatro de ellos. Una mujer Pilar Rojo Noguera, se encargó de conmemorar los primeros 30 años de vida de la institución. Antonio Rosón Pérez tuvo que luchar contra todas las carencias del mundo y negociar con la Iglesia y la Universidad para que cedieran locales. Tomás Pérez Vidal se encargó de recoger el testigo del político del Lugo e hizo viable y posible las instalaciones actuales del Pazo do Hórreo. Y Miguel Santalices Vieira, mi paisano de ourensanía, que se ha impuesto un trabajo en verdad difícil pero que puede ser muy positivo para la institución: que el Parlamento sea un organismo cada vez más abierto a la población en general.

Miguel Santalices Vieira, que llegó a la presidencia por la dimisión de su antecesora Pilar Rojo, en el tiempo que lleva el frente de la institución se ha preocupado de que este sea conocido por todos; de que la ciudadanía tenga un día a la semana de puertas abiertas para conocer el trabajo que se hace en el Parlamento; de que tengan acceso a proponer cuestiones que puedan ser elevadas a iniciativas parlamentarias; de que los niños de los colegios e institutos sepan para qué sirve la institución, y de promocionar la cultura de Galicia, principalmente la pintura y la escultura, al albergar obras de los mejores artistas contemporáneos gallegos, y de los jóvenes que vienen pisando con fuerza. Una gran iniciativa de Santalices, que en su vida profesional es médico, que va camino de cumplir su primer cuarto de siglo perteneciendo a la institución que ahora preside y que conoce perfectamente a todos los niveles Su experiencia la pone ahora al servicio de la ciudadanía y la mejor forma de hacerlo es abriendo las puertas del Pazo do Hórreo.

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