Pablo Strogoff

Los niños y adolescentes de mi época leímos con mucho detenimiento, además de ver la película, las aventuras que tuvo que pasar Miguel Strogoff para llevar un mensaje de su zar y anunciar una rebelión que se había producido en aquellas tierras mesetarias. El de la novela de Julio Verne tuvo que cruzar Siberia a caballo en los meses de verano con un intenso calor y perseguido por los malos de la revuelta de su época. Él del siglo XXI, Pablo Iglesias/Strogoff, hizo el recorrido en tren, coche o avión para ir a tierras catalanas a visitar a un presunto secesionista. Nuestro protagonista de la novela contemporánea por capítulos es como el del libro de 1876 del visionario Verne. Los dos fueron portadores de sendos mensajes. El primero llevando un sobre lacrado de su zar y el actual contando con el beneplácito del presidente del Gobierno y utilizando sus dotes convincentes en base a su diálogo bastante lenguaraz.

La iniciativa de Pablo Iglesias/Strofoff abrió nuevos capítulos que me recuerdan mucho al Triángulo de las Bermudas. Y me explico. No satisfecho con recibir un trato de favor para visitar al preso preventivo Oriol Junqueras presidente de Esquerra Republicana, que lleva poco más de un año en una cárcel catalana por querer propiciar una rebelión en toda regla en su comunidad autónoma buscando la independencia y, por ende, la república, abrió otros frentes.

El segundo vértice del triángulo se consumó en base al teléfono. Nuestro protagonista habló durante largos 45 minutos con el expresidente de la Generalitat y huido de la Justicia Carlos Puigdemont. Y el triángulo se cerró con Íñigo Urkullu, lehendakari del Gobierno Vasco.
Soy de los que cree que el tema del apoyo a los Presupuestos Generales ha sido el motivo, la excusa, la tapadera, para mantener las conversaciones en directo y a través de las ondas. La verdad de todo el proceso es que el correo del zar Sánchez lo que busca es revivir un frente popular entre socialistas, podemistas e independentistas. Me surge una pregunta en todo el proceso: ¿Qué hacen los partidos constitucionalistas?

Mientas que Pablo Iglesias/Strogoff recorre su particular Siberia en tierras nacionales, el presidente del Gobierno, que debería ser el que asumiera las funciones del diálogo y la negociación dentro de los cauces de la Constitución, va a viajar más que el baúl de la Piquer. En total diez viajes programados al extranjero. Entre idas y venidas espera que otros le resuelvan los problemas encarnados en nuestro particular Triángulo de las Bermudas. Dejar morir los temas o que otros los resuelvan nos suena ya a algo muy conocido. Quizás sea un mal al que tienen que hacer frente los presidentes del Ejecutivo español.

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