Andalucía, el dedo y la luna

La ex ministra Isabel García Tejerina provocó una tormenta política al denunciar el deterioro de la educación en Andalucía con la comparación desafortunada entre el nivel de los niños de esa comunidad y los castellanos. “En Andalucía te dicen que lo que sabe un niño de 10 años es lo que sabe un niño de 8 en Castilla y León”, dijo. Después matizó que sus críticas no iban contra los niños ni los profesores, sino que “se refieren a los 40 años de pésima gestión del PSOE en el Gobierno de la comunidad”.

Pero en Andalucía huele a elecciones y eso nubla la mente de los políticos que ignoran y hasta falsean la realidad, y a la señora Tejerina le cayó la mundial. Las críticas más duras le llegaron de la presidenta de la Junta que exigió al PP que “no siga insultado ni depreciando a su comunidad”, y de la líder de Podemos que calificó de intolerables las palabras de la ex ministra.

Ambas dirigentes aprovecharon el patinazo para arremeter contra su adversaria, pero lo hicieron siguiendo el proverbio oriental del sabio que señala a la luna, el trasunto de la realidad, y el necio que mira al dedo de los hechos alternativos creadores de otra realidad que resultan ser una “mentira verdadera”. En este caso, Susana Díaz y Teresa Rodríguez confunden una crítica al sistema educativo -mal expresada por la ex ministra Tejerina- con el desprecio a los niños de la comunidad.

¿Qué dicen los datos? El último informe PISA revela que Andalucía está por debajo de la media de España en todos los indicadores: gasto por alumno, abandono escolar, repetidores…, y en comprensión lectora, ciencias y matemáticas están entre 40-45 puntos por debajo de Castilla y León. Dirk Hastedt, director de la Asociación para la Evaluación de Rendimiento, explicó en España que 45 puntos equivalen a dos cursos académicos, que debió ser lo que quiso decir García Tejerina.

Sin duda, los niños andaluces son tan inteligentes como los del resto de España y los profesores igual de competentes. Pero algo debe fallar en la planificación del sistema educativo andaluz, siempre a cargo del partido socialista, para que los resultados de los alumnos estén por debajo de la media y a tanta distancia de los escolares de Castilla y León.

La realidad escuece. Por eso, cuando se recuerdan los datos de educación, del paro o de la corrupción en Andalucía, los políticos andaluces miran al dedo, como los necios en los cuentos, en lugar de mirar a la luna para ver la realidad y corregir las deficiencias.

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