El caballo de la épica

 

Aquellos “Golpes bajos” de los años ochenta, liderados por la voz griposa de Germán Coppini, el genio musical de Teo Cardalda, las vitalidades de Pablo Novoa y Luis García, desde Vigo convencieron al mundo de que corrían malos tiempos para la lírica. Fue aquel un fenómeno de comunicación cultural singular. El tiempo ha demostrado cómo un verso oportuno, cantado con la originalidad adecuada, es capaz de mover sentimientos y entrar en los anales de la historia cotidiana.

Ahora debiéramos de reclamar un necesario ungüento estilo Coppini/Cardalda para poner la épica en la picota. Especialmente la conservadora, cuyos pendones han sacado a pasear los líderes del PP y C’s, abriéndole las puertas del campo al rancio VOX. En un principio la narrativa de Albert Rivera parecía querer vestirse de arruga bella y daba el pego, hasta que Rajoy dejó de ser su objetivo, se le cayeron las encuestas, y retornaron a la capa española de franela azul marino.

Y Casado, desbocado, se ha subido al caballo de la epopeya más trasnochada de nuestros anales, haciendo uso de una verborrea casposa insólita. Como un Cid difunto, ha escogido para libro de cabecera la Enciclopedia Escolar de Álvarez y repite sus lecciones -ajustadas a la Ley de Educación de 1945-, como esencia y valores de la españolidad. Su objetivo parece querer llevar al PP “por el Imperio hacia Dios” y con él recuperar la España, una grande y libre, momificada.

Las teorías que este personaje pregona auguran muy malos tiempos para el porvenir del principal partido conservador. Además de poseer un desconocimiento enciclopédico de la historia (lo que podría avalar el regalo de sus títulos universitarios) con cada iniciativa demuestra cabalgar conscientemente hacia batallas perdidas de antemano. O tan ficticias como la de Clavijo.

Los discursos y declaraciones para apuntalar la tambaleante monarquía de Felipe VI, la creación de un Colón, financiado por el capital privado (sic), el orgullo imperial del yugo y las flechas, la marea de banderas ondeando en la Hispanidad, la búsqueda de pactos internacionales al estilo de los ejes medievales… Hacen pensar que su juventud es puro anacronismo. Y, si no se cumple la profecía de Javier Arenas al compararlo con el pasado fugaz de Hernández Mancha, Pablo Casado acabará llevando al PP más allá de los cuarteles de invierno y de poco les servirán, a quienes están poniendo en Madrid alfombras rojas para Feijóo, buscar nuevos caminos. Y es que en política, el caballo de la épica es habitualmente un mal transporte hacia el futuro.

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