De dúo en dúo

En mis épocas de transición de infantil a juvenil dos dúos me animaron el paso de los años: Uno de ellos era de dibujos animados, Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, los Picapiedra, y el otro de carne y hueso, Manolo y Ramón, el Dúo Dinámico. Ahora, pasado el tiempo y cuando uno está cubriendo la última etapa de su vida personal y profesional, hay otro dúo que me despierta pasiones muy encontradas muy diferentes a las de mis años de juventud. Se trata de otros “Picapiedra”, Pedro y Pablo, que nada tienen que ver con los que circulaban en el troncomóvil o se iban a un casino a gastarse los piedrólares.
Pedro Sánchez, y Pablo Iglesias, cada nuevo día que tengo que agradecer el nacimiento del sol y las bondades que la vida me ofrece, me irritan de forma considerable y me suelen amargar el desayuno con alguna nueva genialidad que se han inventado para seguir en el puesto de mando de la política, sin haber conseguido los votos necesarios que les otorgue colocarse la gorra de capitán de la embarcación.
Estos nuevos “Picapiedra” de la política son mercenarios de los intereses privados que suelen anteponer a los generales al servicio de los que les otorgan los votos para ocupar sus cargos de responsabilidad. Como dúo con muy pocas concomitancias partidistas, pero muchas personalistas, se han empecinado en llevar al país hacia un callejón sin salida de la mano de los grupos más extremos e independentistas del panorama político del momento actual.
El primero de ellos, Pedro Sánchez, ocupa la Presidencia del Gobierno gracias a los legítimos votos del Congreso sumados, en forma de moción de censura, a base de una amalgama de siglas y posicionamientos políticos más que encontrados. Y el segundo, Pablo Iglesias, intentando renacer de sus propias cenizas y revoloteando siempre en aguas un tanto procelosas y desempeñando cargos de negociación y representación como si fuera un miembro más del ejecutivo que se sienta en los Consejos de Ministros.
Sus afanes e intereses personales les mantienen engarzados sin pensar en las consecuencias que su unidad pueda repercutir en el interés general de los españoles. Creo que se trata de un dúo ficticio que pretende cantar con la misma partitura, pero que en la realidad llevan tonos y letras distintas cuando interpretan sus composiciones ante la ciudadanía. El presidente del Gobierno caminando, tanto él como alguno de sus ministros, por el filo de la navaja en sus acciones personales. Y el podemita intentando recuperar su mando asambleario surgido en la calle y que va perdiendo a pasos agigantados en muchas comunidades autónomas que se rebelan por sus acciones personalistas y de mandato vertical que recuerda otras épocas pasadas.
Como digo al comienzo cada nuevo día el desayuno siempre me trae algún elemento nuevo, que me tengo que “almorzar”, protagonizado por este dúo de conveniencia. Me gustaban mucho más los Picapiedra y Manolo y Ramón, el Dúo Dinámico.

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