Sobre la imprescriptibilidad de algunos delitos contra los menores


El Gobierno modificará el Código Penal para conseguir que los abusos sexuales a menores sean imprescriptibles, según Carmen Calvo. Esa opción se añade a las otras que ya existen sobre el tema y que se basan en fijar la fecha de inicio del cómputo para la prescripción el día en el que la víctima cumpla los 30 aós, aunque hay propuestas para fijar como edad los 50 años para que pueda iniciarse la cuenta del plazo.

 

Hay que tener presente que la prescripción del delito, que implica la extinción de la responsabilidad penal por el transcurso del plazo establecido por la ley sin haber procedido contra el autor de una conducta delictiva, se encuentra regulada en los artículos 131 y 132 del Código Penal. La Sentencia del Tribunal Constitucional 195/2009, de 28 de septiembre, explica esas reglas al establecer que “la prescripción penal, institución de larga tradición histórica y generalmente aceptada, supone una autolimitación o renuncia del Estado al ius puniendi por el transcurso del tiempo, que encuentra también fundamento en principios y valores constitucionales, pues toma en consideración la función de la pena y la situación del presunto inculpado, su derecho a que no se dilate indebidamente la situación que supone la virtual amenaza de una sanción penal; a lo que añadíamos que dicho instituto ‘en general, encuentra su propia justificación constitucional en el principio de seguridad jurídica’, si bien, por tratarse de una institución de libre configuración legal, no cabe concluir que su establecimiento suponga una merma del derecho de acción de los acusadores (STEDH de 22 de octubre de 1996, caso Stubbings, § 46 y ss), ni que las peculiaridades del régimen jurídico que el legislador decida adoptar -delitos a los que se refiere, plazos de prescripción, momento inicial de cómputo del plazo o causas de interrupción del mismo- afecten, en sí mismas consideradas, a derecho fundamental alguno de los acusados”.

 

Actualmente, no prescriben los delitos de lesa humanidad y de genocidio y los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, salvo los castigados en el artículo 614 del Código Penal, y tampoco prescribirán los delitos de terrorismo cuando causen la muerte de una persona. El fundamento de esa imprescriptibilidad es la gravedad de los daños que pueden llegar a producir esas conductas en la sociedad.

 

Debería pensarse en la posibilidad de establecer la imprescriptibilidad para los delitos que se cometan contra la vida, la integridad física o psiquica, la libertad y la libertad e indemnidad sexuales de los menores, de forma que se conseguiría incrementar la eficacia en la persecución por la realización de esas conductas, sin que tenga que considerarse como suficiente el establecimiento de la imprescriptibilidad de los delitos de abusos sexuales contra los menores. Hay otras posibilidades, como la de incrementar todos los plazos de una manera racional y proporcional para evitar la impunidad.

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