La rectificación de la ministra Valerio y Groucho Marx

Portavoces de las prostitutas, travestis, chaperos y bujarrones han empezado a celebrar conferencias de prensa en Barcelona y otras ciudades. Piden la dimisión del Gobierno y exigen ser tratados como los manteros. Dicen que este colectivo contribuye al turismo y al PIB. ¡Menudo lío ha armado el Gobierno!  Las disculpas de la ministra de Trabajo Magdalena Valeiro, sobre la legalización de la prostitución recuerdan a Groucho Marx en la película “Sopa de Ganso” en la que hace de jefe de gobierno y se refiere a un determinado acuerdo, que puede entender hasta un niño de cuatro años, y añade: “Llamen a un niño de cuatro años”.
La ministra admitió que le cogió por “sorpresa” conocer la publicación en el BOE de la resolución sobre el sindicato, denominado Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras), pese a que el mismo fue publicado hace más de tres semanas. Valerio agregó que preguntará al encargado del expediente por qué no se le informó de su tramitación. ¿Cómo es esto, si la decisión se remonta un mes atrás, cuando la directora general de Trabajo, Concepción Pascual Lizana, firmó la resolución que daba luz verde a la constitución del sindicato de putas? ¿Así funciona el Gobierno de Sánchez?
Según un estudio de la Universidad de Comillas, el ochenta por ciento de las prostitutas que ejercen en España lo hacen forzadas, al tiempo que revela un elevado consumo por parte de los varones de este tipo de relaciones. Los datos varían por edades, pero contra lo que podría pensarse los más jóvenes también “van de putas”, según el lenguaje popular.
Pese a que ejercer la prostitución libremente no está penado, los municipios tienen la capacidad de regularla en las calles a través de sus ordenanzas cívicas. Barcelona prohibió en 2012 la prostitución callejera con multas de hasta 3.000 euros para los clientes y de hasta 750 para las meretrices.  El Ayuntamiento de Madrid aprobó en 2013 un borrador de ordenanza de convivencia ciudadana que contemplaba multas de entre 750 y 3.000 euros para los clientes, pero finalmente se descartó. El Ayuntamiento de Valencia tiene desde 2013 una nueva ordenanza sobre prostitución que incide en sanciones a clientes y la prohibición de la publicidad y de la actividad, recoge esta misma agencia.
El fiscal delegado de Extranjería de Málaga, Juan Bermejo, explica que, al menos en su experiencia, el perfil típico de la prostituta es de una mujer extranjera que en muchos casos está en situación de irregularidad y que normalmente ejerce esta actividad por una situación de necesidad. Según cálculos de la Policía Nacional, en nuestro país hay unos 1.400 locales en los que se practica la prostitución, con entre 10 y 50 trabajadores del sexo en cada uno, aunque este número no incluye los pisos de citas, que “cada vez hay más y además son incontrolables”, según explicaba el inspector jefe de la Policía Nacional José Nieto.
Magdalena Valerio manifestó: “No avalaremos un sindicato de una actividad ilegal que vulnera los derechos de las mujeres. No lo hará un gobierno socialista y feminista”, pero, aunque ya ha iniciado los trámites para que el Abogado del Estado recurra contra la decisión del Gobierno, no explica cómo no se enteró de una resolución de su propio departamento, firmada por la directora general de Trabajo, Concepción Pascual Lizana. ¿Es que sus subordinados andan por libre y no le dan cuenta de asuntos de este calado que es previsible que causen este revuelo?
Y ahora resulta que, según Pedro Sánchez, sólo se trató de un “acto administrativo”, publicado en el BOE, es decir, la fuente del Derecho inmediato que nos rige y uno de los instrumentos esenciales de Gobierno. En Twiter, Sánchez escribe que su gobierno es “partidario de la abolición de la prostitución”. “La prostitución no es legal en España y este Gobierno no dará respaldo a ninguna organización donde se recoja esta actividad ilícita”. Más rápida y razonada, desde el punto de vista de sus intereses, fue la de los promotores del sindicato. Si queremos saber qué es “Aprosex”, asociación de profesionales del sexo del sexo de pago”, con sede en Barcelona, vale la pena una excursión por su web, donde manifiesta su “vocación de servicio y trabajo definitivo en defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras y la normalización del trabajo sexual”.
Esta organización viene a decir que se puede una mujer sentirse cómoda ejerciendo de puta, y para ello organiza “cursos de prostitución”, para orientar en esta actividad a quienes la ejercen en la calle, en los parques, en clubes en pisos o donde puedan. El curso para principiantes cuesta 45 euros. Esta formación profesional se orienta tanto a principiantes como a veteranas. Hace tres años se pusieron en marcha estos cursos bajo el lema “Santas Putas”.
Los promotores vienen exigiendo al PSOE que demuestra su apoyo a los sindicatos de clase que dignifican el trabajo y que eso es lo que se pretende. En realidad, las hetairas llevan tiempo organizadas en Barcelona y están dispuestas a dar la batalla contra la ilegalización, al tiempo que acusan con esta medida de beneficiar a los dueños de los burdeles y no a las trabajadoras del sexo.

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