Mientras el barco zozobra

En la película Titanic de James Cameron, que reproduce la vida en esta lujosa nave, impresiona todo el dramatismo de las escenas del naufragio del trasatlántico y la enorme angustia de las personas.

Pero también impresiona la Orquesta dirigida por el mítico Vallace Hartley que siguió interpretando melodías para aportar algo de calma y sosiego a los pasajeros en medio del horror y del caos. El gesto de los ocho músicos tocando fue una muestra solidaria de dignidad y valentía pensando que les podía costar la vida, como así fue cuando las aguas tragaron el barco.

Con el paso del tiempo la Orquesta del Titanic es la metáfora que se aplica a dirigentes de empresa y gobiernos que, sabiendo que se avecinan acontecimientos que pueden causar su ruina, deciden no hacer nada, es decir, “siguen tocando” para desviar la atención como si nada fuera a ocurrir. Recuerden a Solbes y Zapatero que negaban la crisis mientras el barco económico del país zozobraba.

La historia se repite ahora. El Gobierno lleva días tocando la melodía de la exhumación de Franco -en Galicia la recuperación del Pazo de Meirás-, anunciando la creación de una “comisión de la verdad”, la conversión del Valle de los Caídos en cementerio civil y otras ocurrencias que entretienen a la opinión pública y arrastran a la oposición. Mientras, el país corre peligro de naufragar por las vías de agua de otros problemas que preocupan más a la gente y requieren atención urgente.

Por citar algunos, se constata el empeoramiento de la economía -menos crecimiento del PIB, descenso del consumo y del turismo, más déficit comercial…-; el techo de gasto y los presupuestos en el aire y se avecina el fin de la protección monetaria del BCE que encarecerá la deuda; el problema de Cataluña, que se agrava, y la financiación autonómica; la viabilidad del sistema de pensiones y la inmigración descontroladas; la educación varada en el desacuerdo y el paro rebrotará este mes; los puertos gallegos agraviados por la condonación de la deuda al de Valencia…

Es preocupante que el Gobierno no se ocupa de estos problemas y su actuación se limite a golpes de efecto en asuntos que interesan poco, reabren heridas y dividen a la sociedad.

Le faltan ideas y proyectos y le sobran rectificaciones, el objetivo es seguir tocando, como la Orquesta del Titanic, para sobrevivir en la “cubierta” de la Moncloa. Parece no importarle que el barco del país avance sin rumbo a un naufragio seguro.

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