600 inmigrantes subsaharianos atravesaron la valla fronteriza de Ceuta

La frontera de Ceuta registró uno de los mayores saltos de inmigrantes hasta la fecha. Un grupo de 850 personas rompió con una sierra radial el alambre de espino de la valla fronteriza y se enfrentó a las fuerzas de seguridad españolas con cubos de cal viva, lanzallamas caseros, palos, cizallas y cócteles molotov. Unos 600 inmigrantes lograron traspasar la frontera, tras más de una hora de batalla campal y algunas expulsiones ‘en caliente’. Los servicios de emergencia atendieron a 132 inmigrantes, algunos de ellos con cortes de las concertinas – según reflejan los diarios- y a 22 guardias civiles contusionados, con quemaduras o problemas respiratorios. Los periódicos coinciden en que se “agrava la crisis migratoria” y “asistencial”, con “servicios saturados”.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó anoche en una entrevista en la cadena SER que el sistema de acogida de inmigrantes en España “no está colapsado” y acusó al Gobierno anterior del PP de no haber tomado medidas para afrontar una situación que era “previsible”, lo que está obligando al Ejecutivo a trabajar “contrarreloj para garantizar los derechos humanos”. El ministro defendió la actuación de los agentes en las fronteras españolas y aseguró que las devoluciones de inmigrantes ilegales nunca se realizan en territorio español porque si así fuera “por supuesto que se tomarían medidas”.

Asimismo confirmó que su departamento está haciendo un estudio “muy pormenorizado” para sustituir las actuales concertinas de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla por medios igualmente “seguros” pero “menos cruentos”, un cambio que se hará “con carácter inmediato”, aunque no ha precisado plazos. Sí anunció que el próximo 1 de agosto entrará en funcionamiento un nuevo centro para inmigrantes en el puerto de Algeciras, con el objetivo de “soslayar todos los problemas que ocurrían en la provincia de Cádiz”.

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