Confrontación interna de independentistas en el Parlamento de Cataluña

JxCat y ERC materializaron ayer en el Parlamento catalán su desacuerdo en torno a la posible sustitución temporal de los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo y la aplicación, o no, de esta medida al expresidente Carles Puigdemont. Antes de iniciarse el pleno, la Mesa del Parlament tenía previsto decidir si aplicaba dicha medida al propio Puigdemont, a Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull, del JxCat, además de Oriol Junqueras y Raül Romeva, de ERC, para que pudiesen delegar su voto en otro representante de su grupo. Sin embargo, JxCat exigió que Puigdemont no debía ser sustituido por otro diputado, un trato distinto al de los otros cinco que ERC rechazó de plano, por lo que finalmente el pleno fue desconvocado.

Todos los diarios coinciden en subrayar que, aparte del evidente desacuerdo, el cruce de acusaciones entre los representantes de ambas formaciones en las ruedas de prensa posteriores fue virulento. El portavoz de JxCat, Albert Batet acusó al presidente del Parlament, Roger Torrent, de incumplir el “acuerdo verbal” que habían alcanzado con ERC, consistente en una solución puntual para el pleno de ayer, mientras que hoy hubieran sustituido a los diputados suspendidos que siguen en prisión, pero no a Puigdemont. El portavoz adjunto de JxCat, Eduard Pujol, pidió a ERC que aclarara la posición de Torrent. “O se defiende la dignidad de los diputados o se blanquea el Partido Socialista del 155”.

El presidente del grupo Parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, acusó a Batet y Pujol de “mentir de manera descarada”, al tiempo que dio por “rota” la confianza entre ambos grupos, aunque señaló que este cisma parlamentario no debe afectar al Govern de coalición. Sarrià criticó a JxCat y el PDeCAT por “tapar sus discrepancias internas” abriendo un conflicto con ERC.

Después de quedar desconvocado el pleno, que incluía un debate monográfico sobre la “convivencia” solicitado por Ciudadanos, este grupo registró una petición para que se celebre antes del 31 de julio. La líder de la formación en Cataluña, Inés Arrimadas, consideró “intolerable” que los independentistas hayan suspendido el pleno para “cerrar” así el Parlament, con la “ayuda” del PSC, que, según dijo, avaló la desconvocatoria.

La diputada de la CUP María Sirvent explicó que su partido “no entiende ni comparte” las posiciones de quienes defienden acatar la suspensión de los diputados presos ni el trato diferenciado hacia Puigdemont. También habló de situación de “excepcionalidad” de un Parlament en el que “reina la cultura del miedo y la represión”, señaló.

El líder de PSC-Units, Miquel Iceta, acusó a la mayoría independentista de ser “rehén de los intereses” de Puigdemont, hasta el punto de impedir “el normal funcionamiento del Parlamento”.

El líder de Catalunya En Comú-Podem, Xavier Doménech, responsabilizó al juez del Supremo Pablo Llarena de la “situación” del absurdo” que, según señaló, provocó la desconvocatoria del pleno.

El presidente del PPC, Xavier García Albiol, también tachó de “surrealista” y “esperpéntica” la desconvocatoria del pleno, además de acusar a los socialistas de mostrar una “clara sumisión a los partidos independentistas”.

Fuentes que citan las agencias, próximas al presidente de la Generalitat, Quim Torra y al vicepresidente del Govern y consejero de Economía, Pere Aragonés, informaron anoche que ambos conversaron para intentar rebajar la tensión y aislar el Ejecutivo de coalición de la disputa entre grupos parlamentarios.

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