Feijoo: todo un jarro de agua fría

Feijoo se queda. No va a presentar su candidatura a la presidencia nacional del Partido Popular. Todo un jarro de agua fría sobre quienes veían en él el eventual aspirante mejor colocado: el que podía aunar mayores consensos internos y el que podía a nivel nacional recuperar mayor número de votos. Pero no. No va a ser así

De todas formas, lo que no se entienden mucho son dos cosas. Una, la parafernalia escénica que se montó para anunciar la decisión, música electoral incluida.

Quienes acudieron en vivo a la convocatoria y quienes lo seguimos en directo por televisión conjeturábamos no sin razón que el tono festivo dado al acto era preludio de una buena noticia: de que el actual presidente del PPdeG y de la Xunta se iría a Madrid a una misión de altísimo alcance cual sería hacerse con el poder en Génova y por qué no, más adelante, coger eventualmente las riendas del Gobierno de España. Una buena noticia, sin duda.

Y tal era esa la impresión reinante que incluso cuando Feijoo fue dejando caer a cuenta gotas el verdadero mensaje final del evento, el auditorio seguía aplaudiendo como si no se lo creyese. Veinte minutos de circunloquios, de idas y venidas, de referencias sobrantes a la reforma de la Constitución para terminar diciendo que se queda. No sé muy bien por qué no empezó por ahí. Tal vez se hubiera ahorrado nerviosismos y algún que otro amago de lágrimas. Y el final quedó como un mal aterrizaje: en picado y habiendo dejado desconcertados a propios y extraños; a presentes y ausentes.

Eso, por una parte. Y por otra, no muy convincente estuvo Feijoo con el argumento esgrimido: el compromiso adquirido hace un par de años con Galicia hasta el 2020. Hace un par de años; esto es, en muy otras circunstancias. No creo que sus aquí votantes hubieran tomado como una traición su decisión de suceder a Rajoy ni le hubieran acusado de falta de coherencia.

Porque si se puede hacer, como dijo, política nacional desde Galicia, mucho mejor se hará desde un partido nacional con probabilidades de gobierno y para toda España. Y si, como aseguró, los principios que unen al PP se llaman España, el haberse comprometido de verdad en ello no hubiera significado incongruencia alguna.

Al final, ¿por qué no se va Feijoo? Difícil es responder y, sobre todo, hacerlo desde lejos de los cenáculos políticos madrileños y tan en caliente. No obstante, uno tiene la impresión de que han primado razones personales. Desde hace poco tiempo a esta parte a Feijoo le ha cambiado la vida. Sus nuevas circunstancias familiares y sus cómodas perspectivas profesionales han tenido indudablemente que pesar.

Meterse en política, como se dice, o implicarse más en ella, como sería el caso, hoy es como para pensárselo, habida cuenta de cómo están las cosas; de la jauría o saña con que se persigue a la derecha y al PP, llámese como se quiera; de los viejos y comprometidos videos que te pueden sacar en cualquier momento; del fuego amigo y enemigo que retumba por doquier. En efecto: como para pensárselo.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar