50 años después: Homenaje a la primera victima de ETA, el guardia civil Pardinas

El delegado territorial de la Xunta de A Coruña, Ovidio Rodeiro, participó en Malpica en el acto homenaje con motivo del 50 aniversario del fallecimiento en atentado terrorista del Guardia Civil, José Pardines Arcay, primera víctima mortal de ETA.

Los actos  forman parte de varios homenajes que se están realizando por toda Galicia como sencillo reconocimiento a todas las víctimas.

El asesinato de José Pardines tuvo lugar en España el 7 de junio de 1968. José Antonio Pardines Arcay era agente de la Guardia Civil y se encontraba regulando el tráfico en la carretera N-I a la altura de Villabona (Guipúzcoa). Los autores fueron Javier «Txabi» Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa, militantes de la organización terrorista nacionalista vasca ETA. El suceso es considerado el primer asesinato cometido por ETA.

José Antonio Pardines Arcay​ había nacido en Malpica de Bergantiños (La Coruña) en 1943. Era hijo y nieto de guardias civiles y él mismo era miembro del cuerpo, destinado en 1968 en el destacamento de Tráfico de San Sebastián.

El 7 de junio de 1968, él y su compañero Félix de Diego Martínez estaban de servicio en un control en la carretera N-I, Madrid-Irún, a la altura de Villabona (Guipúzcoa), encargados del control del tráfico en una zona en obras, situados uno en cada extremo del tramo de carretera.

Su jornada transcurría con normalidad hasta que a Pardines, situado en el punto kilométrico 446,700, le llamó la atención un Seat 850 Coupé blanco con matrícula Z-73956. Esta placa le trajo a la memoria la de un vehículo robado, por lo que decidió interceptarlo y pedir la documentación a los dos ocupantes, los miembros de ETA Javier Etxebarrieta Ortiz, ‘Txabi’, e Iñaki Sarasketa.

Mientras rodeaba el vehículo y se agachaba para comprobar que los datos de la documentación se correspondían con los del automóvil, los del motor y los del bastidor, del coche salieron los dos ocupantes, sacando uno de ellos una pistola y disparándole un tiro en la cabeza a quemarropa.

En esos instantes pasaba por el lugar un camionero que detuvo su camión al oír el ruido del disparo, pensando que había pinchado una rueda. Al bajar del vehículo y ver lo acontecido, trató de reducir al autor de los disparos, pero el compañero del asesino le encañonó. En ese momento el autor del disparo contra Pardines le disparó cuatro veces más en el pecho.

Después los dos etarras huyeron del lugar, pasando junto al compañero de Pardines, el guardia Félix de Diego, que no se había percatado de nada. Tras ser informado de lo ocurrido por el camionero que presenció el tiroteo, de Diego dio el aviso y se puso en marcha un operativo de búsqueda de los pistoleros.

ETA en aquel momento no había tomado la decisión de asesinar todavía y por ello Iñaki Sarasketa manifestaría años después:

Supongo que el guardia civil se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Al menos, sospechó. Nos pidió la documentación y dio la vuelta al coche para comprobar. Txabi me dijo «Si lo descubre, lo mato»…Le contesté: «No hace falta, lo desarmamos y nos vamos»… Salimos del coche. El guardia civil nos daba la espalda. Estaba de cuclillas mirando el motor en la parte de atrás…Susurró: «Esto no coincide…». Txabi sacó la pistola y le disparó. Cayó boca arriba. Volvió a dispararle tres o cuatro tiros más en el pecho. Había tomado centraminas y quizá eso influyó. En cualquier caso fue un día aciago. Un error. Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval. No había ninguna necesidad de que aquel hombre muriera.

Poco después, ambos etarras fueron interceptados por las patrullas de la Guardia Civil cerca de Tolosa. En ese momento Txabi Etxebarrieta sacó la pistola y los agentes forcejearon con él para arrebatarle el arma; al echar mano a la pistola también Sarasketa, se produjo un tiroteo en el que Txabi resultó herido de gravedad. El etarra fue trasladado al hospital de Tolosa, donde finalmente falleció. Sarasketa consiguió escapar inicialmente, pero fue detenido unas horas más tarde, en la madrugada del 8 de junio, en la iglesia de la localidad guipuzcoana de Régil, donde se había ocultado

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