El cerco y el tiro en el pie

Al cerco judicial se suma el de los Presupuestos, en manos del PNV, o el de las protestas de colectivos de pensionistas o de mujeres, entre otros.

Cuando el PP vive sus horas más bajas, sometido por Ciudadanos a un marcaje creciente de tono electoral, y Podemos empieza a repuntar en las encuestas, a dos de sus principales líderes se les ocurre abrir un debate con su decisión de comprar casa.

Como ya se ha repetido en estos días, no se pueden negar sus derechos ni su libertad. Lo criticable es la coherencia de quien hizo bandera de la austeridad en la vivienda y la proximidad a los vecinos.

Someter a las bases su decisión personal no deja de ser otro tiro en el pie. Abre un innecesario debate interno y hace que, aunque ganen -como se espera- ese referendo, una baja participación puede dejarlos tocados y debilitar a la organización.

Lo peor es que semejante suma de acontecimientos solo suma en favor de la abstención y puede abrir el camino a alternativas disparatadas como las que ya se están viendo en la vieja Europa.

 

 

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