“No habrá impunidad” con ETA

 

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, aseguró ayer que los miembros de la banda terrorista ETA “deberán pagar por sus culpas” porque “no habrá ningún tipo de impunidad” para ellos. Desde Marrakech, donde participó en un foro euroafricano sobre emigración, Zoido recalcó que ETA “miente una vez más y vuelve a pretender confundir a la sociedad” porque no es cierto que se ha disuelto, sino que “ha sido derrotada por las fuerzas de seguridad y el estado de derecho”. “Antes y después de este comunicado, serán perseguidos allá donde se encuentren”, insistió.

 

 

VÍCTIMAS DE LA BANDA

 

 

Portavoces de las víctimas de ETA como Maite Pagazartundua, Fernando Savater, Ana Iríbar, Iñigo Pascual, Consuelo Ordóñez, Joseba Arregui, Martín Alonso, Cristina Cuesta, Josu Puelles y María Jesús González, entre otros, expresaron ayer en San Sebastián su rechazo a la escenificación que ETA pretende hacer de su final. El manifiesto titulado ETA quiere poner el contador a cero, respaldado por 40.000 firmas, fue leído por Joaquín Echeverría, padre de Ignacio Echeverría, fallecido en el ataque terrorista del Daesh en Londres en junio de 2017. Los firmantes exigen al Gobierno que se aclaren los 358 crímenes de ETA que aún no han sido resueltos. También denuncian la estrategia de la banda terrorista para blanquear su pasado y conseguir que sus crímenes queden impunes. Especialmente crítica se mostró la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, quien lamentó la “impasibilidad” de las instituciones ante los movimientos de la banda. “Este no es el final de ETA que queríamos ni merecíamos la sociedad y las víctimas”, afirmó.

ETA ANUNCIA SU FÍN

Los dirigentes de ETA han remitido una carta a instituciones y colectivos sociales y económicos del País Vasco, fechada el 16 de abril, en la que anuncian el desmantelamiento de todas sus estructuras y dan por terminado su “ciclo histórico”. La misiva antecede al acto que mañana se celebrará en la localidad francesa de Cambo-les-Bains, a 25 kilómetros de Bayona, para escenificar la definitiva desaparición de la banda terrorista. ETA insiste en su carta en reconocer el daño causado, tal como ya señaló en el comunicado del pasado 21 de abril, y admite que los años de confrontación han dejado “heridas profundas”, algunas de las cuales “todavía están sangrando”, por lo que aboga por darles “la cura adecuada”, aunque sin referencias explícitas a las víctimas. Tras decir que “el conflicto no comenzó con ETA y no termina con el final del recorrido de ETA”, apuntan a “una nueva oportunidad para cerrar definitivamente el ciclo de conflicto y construir el futuro de Euskal Herria entre todos”. Piden también que no se repitan “errores” como “dejar que los problemas se pudran”.

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