Enfrentamiento bipartidista

Desde la recuperacón de la democracia el PP y el PSOE nunca dieron su apoyo a los Presupuestos del Estado estando en la oposición. Los gobiernos populares y socialistas optaron por buscar ese apoyo en los nacionalistas catalanes y vascos y, a cambio, cedieron competencias y recursos económicos, una especie de “mordida legal” que los catalanes aprovecharon para la construcción de su “estado nacional”.

La historia se repitió este año. Para los socialistas los Presupuestos eran “antisociales” y les negaron su apoyo. Están en su derecho, pero perdieron la oportunidad de “vender” sus votos negociando con el Gobierno sus alternativas de reasignación de recursos para políticas y partidas de gasto, como la subida de las pensiones, y mejoras económicas y sociales que venían reclamando.

¿No sería más rentable para este partido presentarse ahora con el trofeo de las pensiones incrementadas que aparecer de nuevo con el “no es no”, que ya parece la única forma de oposición que saben hacer al Gobierno?. Seguro que millones de jubilados preferían agradecer y compensar al PSOE en las urnas antes que dar las gracias al nacionalismo vasco que capitalizó esa conquista social que va a beneficiar a tantos mayores.

En cuanto al Gobierno del PP, no supo cautivar a los socialistas, pero cedió ante nacionalismo vasco que aumenta sus privilegios con recursos para inversiones y -el fin justifica los medios- a saber qué otras contrapartidas. Y acabó haciendo lo que Montoro decía que no se podía hacer: “subir las pensiones colapsa el sistema, peligra el objetivo presupuestario, desequilibra las cuentas públicas, indexarlas al IPC es anticuado…”.

Pero se obró el milagro y apareció el dinero. Las previsiones de algún ahorro coyuntural por aquí, un ingreso extra por allí y el impuesto a las tecnológicas van a cargar con los 1.500 millones anuales adicionales de las pensiones, dicen que sin menoscabo del equilibrio presupuestario y del déficit. Parece el cuento de la lechera que arroja enormes dudas sobre las pensiones del futuro que tendrá que resolver el gobierno que venga después.

Volviendo a los Presupuestos, nada nuevo bajo el sol político español, la historia de negarles el apoyo se repetirá cuando gobierne el PSOE y el PP esté en la oposición. Es la estrategia frentista entre ambos que se ningunean en los grandes asuntos de Estado y se entregan al chantaje de los nacionalismos, una calamidad para el país. Miren para Cataluña.

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