Hoy es el día del Libro

 La buena ocurrió en Turquía, al sur de Ankara. Un viejo horno de ladrillos acoge desde hace meses 4.750 libros de distintos géneros, desde volúmenes de economía, ciencia, salud y arte, hasta obras de los clásicos o de ficción, como la popular saga de Harry Potter o la conocida Cincuenta sombras de Grey.

La singularidad de esta biblioteca está en que la crearon los recogedores de basura de ese distrito de la capital turca que recogieron bolsas llenas de libros de los contenedores y, con el permiso de sus jefes, los llevaron al Departamento de Saneamiento ubicado en la vieja fábrica de cerámica. La biblioteca está ahora abierta al público y se enriquece con donaciones de más libros que se suman a los rescatados de la basura.

La noticia mala la dio en enero el barómetro del Ministerio de Cultura sobre los hábitos de lectura de los españoles. Los datos dicen que el 40 por cien de la población -Galicia está en esa estadística- no lee libros, cerca de la mitad por falta de tiempo, el 35,1 por cien porque no le interesa ni le gusta leer, y el resto por otras razones.

Sospecho que el estudio del Ministerio se queda corto porque numerosos encuestados seguramente computan como lectura los twits y otros mensajes de la red que son la unidad escrita de referencia para mucha gente.

Ambas noticias se prestan para dos reflexiones. La primera para admirar el ejemplo de los trabajadores turcos porque la moda de tirar libros también llegó aquí. Estorban en las estanterías, nadie los quiere y, con el pretexto de que todo está en la red, son arrojados a los contenedores. Una pena porque, dice Plinio el Joven, “no hay libro por malo que sea que no tenga algo aprovechable”.

También es oportuno recordar hoy que los libros son la fuente que nos nutren de pensamientos y leer, decía Descartes, “es una conversación con los hombres sabios” del pasado y del presente que nos transportan a universos impensables y remueven nuestra memoria para recordar ideas y hechos que teníamos olvidados.

Además los libros son el mejor antídoto contra la incultura, la mala educación, la crispación, el sectarismo, el odio y el fanatismo. Sin libros -en papel o electrónicos- esas actitudes derivan en enfermedades sociales incurables, que son las que padece ahora la sociedad española. Por todo esto la pérdida del hábito de leer es irreparable.

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