Funcionarios eficaces

Los funcionarios arrastran una leyenda negra desde Larra y su legendario Vuelva usted mañana. La supuesta comodidad que da un puesto de trabajo garantizado para toda la vida, sus horarios presuntamente incumplidos o sus largas pausas para el café de media mañana son aún hoy tema recurrente de conversación y de crítica en cuanto la atención ante en cualquier oficina pública se demora.

Como en todas las profesiones, hay de todo en la viña del funcionariado. Pero lo cierto es que cada vez lo más frecuente es justo lo contrario, es decir, el esfuerzo para resolver con eficacia y amabilidad el trámite que le solicitan.

Un ejemplo reciente. Un ciudadano anónimo -no de los que tienen contactos de alto nivel suficientes para obtener másteres con mínimo esfuerzo- acude a domiciliar determinados recibos en el Concello de A Coruña. La funcionaria que le atiende trata de resolverlo y, como no puede completar el servicio, al cabo de unos días llama al solicitante por teléfono, le informa del estado de la cuestión y le sugiere que contacte con otro departamento para ampliar información, no sin antes indicarle cómo contactar de nuevo directamente con ella.

En el otro departamento le dan todos los datos disponibles y también le facilitan el contacto directo. El trámite queda resuelto y el ciudadano, con la agradable sensación de hacer sido atendido con un alto nivel de profesionalidad.

Y lo va contando por ahí, dice, porque es un comportamiento cada vez más frecuente y los funcionarios, como tantos otros profesionales, merecen que se vayan dejando atrás estereotipos que afortunadamente apenas responden ya a la realidad.

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