Hay que atajar la “sajonización”del castellano

Desde el periodismo a la política, desde las relaciones públicas a la empresa asistimos a una progresiva e innecesaria “sajonización” del idioma, y otros malos usos que sustituyen palabras comunes como maremoto por “tsunami” y cosas parecidas.

¿Por qué se dice “streaming” en lugar de trasmisión o retransmisión? ¿A qué viene “comunity manager” en lugar de director o gerente de comunicación? ¿Desde cuándo hemos borrado la palabra fiambrera para decir “tupper” (que además es marca, aunque ahora dicen táper). ¿Sabemos que existe la palabra ensaladera y que no es preciso decir  “boll”. ¿Por qué al que organiza bodas hay que llamarlo wedding planner? ¿Es preciso llamar coach al entrenador y usas esa horrible palabra de coaching?

Pero hay cosas más divertidas. Otra palabreja curiosa y sus derivados es “sponsor” (con o sin ese líquida) que se usa, con horribles derivados, como patrocinador. Sponsor no es inglés, sino latín. Se refiere a los garantes en los negocios jurídicos en determinados contratos. Sólo los ciudadanos romanos tenían derecho a figurar como Sponsor; eran garantes quienes se obligaban verbalmente. Por tanto se obligaban a cumplir la misma prestación que el deudor principal pudiendo ser perseguido por el acreedor. Y de la misma familia era la voz sponsalia, de la que deriva esponsales (y sus obligaciones). Pero todavía hay cosas mejores. Tampoco es inglés la palabra snob. Es latín. Es el acróstico de Sine Nobiliate. Es decir, lo que las patricias llamaban a las mujeres de la plebe que imitaban su forma de vestir.

A veces, para parecer modernos, algunos dicen cosas como “business center” para referirse a su lugar de trabajo. Y qué necesidad existe de emplear la voz “learning” para expresar conceptos tan comunes como aprendizaje erudición adquisición de conocimientos, etc. La lista es interminable desde “orange” en lugar de naranjada o “coffe break” en lugar de pausa para el café o más propiamente refrigerio en un congreso.

Otros ejemplos. No es preciso decir ese absurdo americanismo (yanqui) de lo políticamente incorrecto o correcto (lo que todos pensamos ni nadie dice), basta con usar la expresión tempestivo o intempestivo, que expresa con claridad y precisión lo que se quiere significar.

¿Qué les parece si en lugar de “stakeholder” dijéramos “concernidos”? “Stakeholder” es una palabra del inglés que, en el ámbito empresarial, significa ‘interesado’ o ‘parte interesada’, y que se refiere a todas aquellas personas u organizaciones afectadas por las actividades y las decisiones de una empresa. Es decir, los concernidos.

Se decía antes que el género era un accidente gramatical de las palabras, a saber: masculino, femenino y neutro. El género es también uno de los elementos de la clasificación linneana de los animales.  Y usamos la expresión “Género humano”, o sea, la Humanidad en su conjunto, ya sean hembras o varones para referirse a todos los que andamos sobre la Tierra. La palabra género se emplea también para los artículos de lícito comercio; de donde viene lo de “estancos” o “géneros estancados”; es decir aquellos productos cuya venta y distribución controla directamente el Estado, como antes el tabaco, a efectos fiscales.

En la lengua inglesa la palabra “gender” tiene varios usos y sentidos. El más común es establecer la diferencia de sexo, entre lo masculino y lo femenino. Pero lo cierto es que su traducción al castellano pasó con un sentido de rol o un sentido sociológico que es como ahora se emplea. Fue en 1955, cuando esta palabreja dejó de tener únicamente un sentido gramatical para entrar en el de la sociología de manera discreta hasta que los movimientos feministas la alzaron como bandera a comienzos de los años setenta y la clavaron en el idioma castellano a partir de los 80. El empleo de género en lugar de sexo recibió apoyo determinantes para la proyección de su uso exponencial de su uso por entidades de tal solvencia como la Organización Mundial de la Salud en sus documentos o la propia Administración de los Estados Unidos en los ámbitos de la alimentación y la sanidad.

Por cierto, ¿por qué los angloparlantes usan la palabra “sex” y sus derivados para referirse al sexo. Y dicen cosas como “fair sex” (bello sexo) “o sex apeal” o “sexiness” (atractivo sexual) o “sexless” o “sexed” (asexuado)…Y lo más increíble, cuando tienen ciertos problemas van a un “sexologist”.

El problema esencial de España sigue siendo la escuela. Y va a peor.

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