El Supremo estudia plantear al Tribunal de la UE si se ha aplicado debidamente la euroorden sobre Puigdemont

 El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena estudia presentar una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de Luxemburgo tras la negativa de la Audiencia de Schleswig-Holstein de entregar a Puigdemont por el delito de rebelión, que no existe como tal en el ordenamiento jurídico alemán

La decisión del tribunal alemán no es recurrible ante el TJUE, pero sí cabe plantear una cuestión sobre la interpretación de las normas que regulan las órdenes internacionales de detención y los procedimientos de entrega entre los Estados y si se ha aplicado bien o no la euroorden de detención de Puigdemont.

La Fiscalía General del Estado también cuestionó la decisión del tribunal alemán, al considerarla una “infracción manifiesta” de la normativa que rige la euroorden y una extralimitación al entrar a examinar el fondo de dicha orden y valorar si hubo violencia o no en los hechos descritos por Llarena para aplicar a Puigdemont una condena por alta traición. El Ministerio Público anunció que “estudiará la eventual posibilidad de ejercitar las acciones pertinentes para la protección y defensa del orden jurídico europeo relativas a la Orden Europea de Detención y Entrega ante el Tribunal de Justicia de la UE”.

Según fuentes judiciales que recogen los diarios, la presentación de esta cuestión prejudicial podría dejar en suspenso la euroorden de detención contra Puigdemont y paralizaría su posible extradición. EL PAÍS indica que el Supremo y la Fiscalía “intentan mantener vivo el delito de rebelión”. “La violencia del procés, avalada por todos los informes policiales”, apunta EL MUNDO. Según LA RAZÓN, el Supremo podría incluir en la euroorden el delito de sedición.

La ministra alemana de Justicia, la socialdemócrata Katarina Barley, consideró “absolutamente correcta” la decisión de la justicia alemana y apuntó que España tendrá que justificar la acusación de malversación. De no ser así, se levantaría la orden de detención y Puigdemont sería “un hombre libre en un país libre”. Por su parte, la viceportavoz del Ejecutivo alemán, Ulrike Demmer, recordó que se trata de un caso que está “en manos de la Justicia y que no afecta a las relaciones entre ambos gobiernos”.

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