Cáritas y los más desfavorecidos

 El Parlamento de Galicia, al que vi nacer como periodista en los años 80, rinde homenaje a cinco instituciones que son la propia Iglesia y que todos conocemos como Cáritas. Cinco medallas que entregará mañana viernes el presidente de la Cámara para reconocer el trabajo que desde hace más de medio siglo llevan a cabo las Cáritas Diocesanas de Santiago de Compostela, Tui-Vigo, Ourense, Lugo y Mondoñedo-Ferrol.

Son cinco largas décadas llenas de muchas iniciativas para hacer que las personas más necesitadas sean más protagonistas de sus vidas y para ayudar, de la mejor manera posible, a los considerados últimos de la sociedad. Es el trabajo realizado por miles de personas que durante estas más de cincuenta años acompañaron a muchos protagonistas, a muchos seres humanos, ayudándoles a superar sus necesidades en medio de no pocas incertidumbres, y siendo auténticos artífices de una sociedad más justa, fraternal y humana.

El aval del trabajo desarrollado por las cinco Cáritas se puede reflejar en algunos datos que constatamos: residencias para mayores; comedores sociales y sobre ruedas; centros de día; albergues; centros para los sin techo; pisos de alojamiento temporal; centros de formación para parados; reparto de alimentos; roperos y las ayudas a familias desestructuradas, parados de larga duración, inmigrantes, drogodependientes, personas enfermas o con discapacidad y personas sin recursos. Cáritas cuenta en Galicia con 462 puntos de atención en los que trabajan alrededor de 220 técnicos contratados y 4.800 voluntarios que cada año prestan ayuda a millares de personas.

Cáritas no se detiene nunca. Y lo sé por propia experiencia. Llevo algo más de ocho años prestando mi colaboración como periodista y voluntario a la institución en Santiago. Unos años que me han llenado plenamente sabiendo que mi trabajo está dirigido a la ayuda a los más necesitados. Esas personas que nunca piden nada, pero que siempre tenemos que tener presente en nuestro trabajo diario. Por desgracia cada vez son más los que acuden y llaman a las puertas de Cáritas para que les demos la Acogida que se merecen. Hace tiempo que no voy por el Parlamento de Galicia que durante muchos años fue mi casa profesional del trabajo diario. Hoy me voy a sentir orgulloso y satisfecho cuando mi presidente y director recojan la medalla que les concede la primera institución de Galicia. Los más desfavorecidos siguen precisando de nuestro trabajo y ayuda.

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