Lo que se pueda

Mientras las calles de las principales ciudades y plazas del país se colmaban de manifestantes pidiendo pensiones dignas y subidas adecuadas a la realidad, ayer Mariano Rajoy desde Andalucía respondía a las voces ciudadanas con una frase tan vacía de contenido como imprecisa en las intenciones: “Subiremos las pensiones lo que se pueda”, esto es, el 0,25 %.

El Gobierno de Rajoy, inmóvil por naturaleza frente a los problemas sociales, está noqueado por el empuje de nuestros mayores, en cada manifestación más arropados por gentes de todas las generaciones. Mariano y su equipo contemplan como la hemorragia de votos crece en cada sondeo electoral. Y no aciertan a encontrar ni el coagulante ni la venda. Lo puso de manifiesto en el Congreso y se palpa en cada nueva declaración pública, tanto suyas como de sus portavoces.

La falta de sensibilidad manifestada estalla cuando los doctores del sentido común comparan ese mítico 0,25 % de subida con el 87 %, que en los últimos diez años, ellos han permitido que se incremente el recibo de la luz; o con el 72,4 % que han autorizado al gas; o con la subida de un 58 % en la bolsa de la compra. Para comer compramos menos y pagamos más. Durante este 2018, como mínimo, los pensionistas verán engordar sus facturas del agua en un 11,8 % en muchas ciudades, el gas en un 6,2 %, la electricidad en un 12 %, los carburantes en un 1,38 %, la telefonía en un 10 %, el transporte público en un 2 %, los peajes de autopista entre 1,91 y un 3 %, los sellos de correos subirán un 10 %… Marean esos porcentajes, ¿verdad? Pues detrás de ellos está el dolor de muchas familias, la desolación de los pensionistas, la rabia de los parados…

La trinchera de desigualdad abierta entre la protección a la banca, a las grandes empresas y al consumo salvaje, contrasta con el empobrecimiento paulatino y negado de los pensionistas. A quienes en el colmo de los colmos se les acusa de vivir en demasía, se les obliga a mantener a los hijos y nietos y se les califica de privilegiados por haber alcanzado a poseer una vivienda propia.

Rajoy se ha quedado sin respuestas y, los que es peor, hasta sin sensibilidad, frente a una realidad imposible de seguir manipulando. El “subiremos lo que podamos” tampoco tapa la comparación con las justas subidas al funcionariado, a la Policía o a la Guardia Civil…

La improvisada y chantajista propuesta de bajar el IRPF a las rentas más débiles no entra por el ojo de aguja con la que se cose ese disparate de cargar las “nóminas” de quienes ya no rinden con su trabajo. Un maldito truco contable para, burla burlando, pellizcar las reservas acumuladas en el pasado. Del fondo de las pensiones se sacan todos los meses unos miles de millones de euros que, luego de pasar por la contabilidad de los pensionistas, retorna al Ministerio de Hacienda. ¿No sería más justo eliminar ese impuesto de rendimiento de las personas físicas y así aumentar el neto de los beneficiarios?

Sobre las manifestaciones de ayer flotaban estos y otros argumentos, en algunos casos manchados por la presencia de partidos y sindicatos, quienes debieran guardar sus pancartas oportunistas dejando que en las protestas de los mayores solo luzca el color de la justa reivindicación.

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