Talento en Humanidades

Es lo que ahora buscan las grandes empresas tecnológicas para trabajar con ingenieros y genios informáticos desde las primeras etapas del producto.

¿Estamos ante una época de cambio o ante un cambio de época? Es la pregunta que en reciente entrevista le hacían a la presidenta y consejera delegada de Siemens España, Rosa García García (Madrid, 1955, licenciada en Matemáticas y madre de tres hijos), a la que ella respondía convencida: “Estamos ante un cambio de época. La tecnología va a alumbrar una época absolutamente distinta a la del siglo XX”.

Un siglo –recuerdan otros líderes digitales – que ya supuso una profunda ruptura y una enorme discontinuidad con respecto a tiempos precedentes. Pero si cada siglo tiene sus palabras definidoras, éste XXI en que nos encontramos, adoptará, sin duda, las de “la eclosión tecnológica”.

Uno de los grandes cambios vendrá de la mano del llamado internet de las cosas, que ya empieza a abrirse camino en nuestras vidas; de ese montón de sensores colocados en los sitios más inimaginables, desde el ordenador al móvil o hasta en las ruedas del coche, que estarán emitiendo continuamente datos y siendo después analizados para permitir extraer conclusiones prácticas de muy diversa naturaleza.

¿Por ejemplo? La propia entrevistada ofrece algunos. “Tu nevera puede avisarte –dice- qué tienes que comprar; a través de las ruedas del vehículo podrás saber cuándo es más barato sacar un billete. A nivel industrial va a permitir crear un gemelo digital para conocer cómo va a comportarse un determinado material o producto sin tener que fabricar un prototipo”.

Seremos capaces –añade- de crear ciudades inteligentes. Podremos prever ya desde la noche anterior cuánto vamos a tardar al día siguiente en llegar al trabajo al día al incluir en los análisis variables como el tiempo meteorológico o eventos programados en la ciudad. Será el fin de los atascos. La sociedad entera tendrá que reinventarse”. ¿Todo lo que hasta ahora veníamos considerando ciencia ficción lo será cada vez menos? Así parece.

A su juicio, cada vez va a ser también más importante entender el alma humana; estar más cerca de los clientes para identificar mejor sus necesidades. Tendrá que haber -dice- estudiantes de Matemáticas, Física, Ingeniería, pero también de Psicología o de Letras porque para programar un robot de inteligencia artificial hay que dominar la semántica, las sutilezas lingüísticas; habilidades que antes sólo se desarrollaban si eras escritor o profesor, pero que ahora capacitan también para trabajar en una empresa tecnológica.

En realidad, las más punteras ya están empeñadas en esa línea: en buscar talento en las Humanidades, hasta el punto de que la guerra por el personal cualificado se está desplazando hacia los puestos no tecnológicos. Esto es, hacia perfiles de Sociología, Filosofía o Ciencias políticas que se puedan incorporar junto a ingenieros, físicos y otros expertos en los departamentos tradicionalmente jeeks o de los genios informáticos. Pretenden así tenerlos presentes desde las primeras etapas del producto para hacer lo que algunos llaman una reflexión humana sobre la tecnología.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar