La nueva controversia sobre el Himno Nacional

La ocurrencia de la cantante Marta Sánchez en un arrebato patriótico de ponerle una cursi letra a la Marcha Real o Marcha de Granaderos (una mera marcha de saldo que se interpretaba al aparecer los Reyes y que en países como Argentina sigue siendo un toque de ordenanza de su ejército) ha provocado el típico debate con que con frecuencia nos desayunamos los españoles. Ya en su día sucedió lo mismo con la propuesta del presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, de dotar de letra al Himno Nacional de España.

Algo tan serio como un canto que nos identifique a todos tiene que responder a una necesidad más profunda que la de no ser menos que los demás, cuando en las canchas deportivas se atacan las notas de otros himnos nacionales que, en este caso, sí lo son por poseer el rango distintivo de los mismos, el canto de una letra.

La Marcha Granadera en su versión original de pífanos y tambores, como la escuchaba Carlos III, parece por primera vez en 1761 en el “Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española”. El Rey Carlos III la declara Marcha de Honor el 3 de septiembre de 1770. Se tocaba como saludo al comparecer las reales personas. Por ello comenzó a ser llamada popularmente “Marcha Real”. Representaba, en todo caso, a los reyes, dueños del Estado; pero no a la nación.

En 1870 el General Prim convocó un concurso nacional para crear un Himno Nacional. El jurado declaró el concurso desierto por considerar que ninguna de las marchas presentadas superaba en calidad a la “Marcha Granadera”, y aconsejó que se mantuviera como estaba. La Real Orden Circular de 27 de agosto de 1908 dispuso que las bandas militares ejecutasen la denominada Marcha Real Española y la Llamada de Infantes, ordenadas por el Músico Mayor del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos, maestro don Bartolomé Pérez Casas. Y así hemos ido tirando, con un Himno Nacional que no era propiamente un himno, porque no era pieza coral para cantar en grupo, sino unos compases más o menos brillantes o cierto es que al menos, el Himno Nacional llegó a tener o se intentó que tuviera, tres modelos de letra.  En 1843 se intentó adaptar unos versos de Ventura de la Vega a los acordes tradicionales: “Venid españoles/Al grito acudid/Dios salve a la Reina,Dios salve al país.

Durante el Reinado de Alfonso XIII, los versos de Eduardo Marquina tampoco pasaron de un boceto: Tras la guerra civil, en las escuelas del Régimen, además del “Cara al Sol”, los escolares entonaban con el brazo extendido y el saludo a la romana la letra de José María Pemán, que, de todos modos, nunca fue oficial: Viva España, alzad los brazos/ hijos del pueblo español,que vuelve a resurgir/Gloria a la Patria que supo seguir,/sobre el azul del mar, el caminar del sol”.

El primer Himno oficial de España fue el Himno de Riego, conforme Decreto de 7 de abril de 1822: “Se tendrá por marcha nacional de ordenanza la música militar del Himno de Riego que entonaba la columna volante del Ejército de San Fernando, mandada por este caudillo”. Estuvo en vigor durante el Trienio Liberal. Retornado Fernando VII, cantarlo o tocarlo era delito severamente castigado. Se entonó durante las revoluciones de 1854 y 1868 y fue proclamado Himno Nacional durante la II República.

Durante la Guerra Civil (1936-1939), el general Franco restableció la “Marcha Granadera” como Himno Nacional por Decreto del 27 de febrero de 1937, pero fue necesaria la publicación en el BOE de un nuevo decreto fechado el 17 de julio de 1942 para que se le diese cumplimiento. Este decreto no incluye ninguna partitura, por lo que se entiende que continuó vigente la versión del Maestro Pérez Casas.  En 1997 el Estado adquirió los derechos de explotación del Himno, que pertenecían a los herederos del maestro Pérez Casas, mediante el Real Decreto 1543/1997, de 3 de octubre.  Cosa insólita: El Himno Nacional de España era de propiedad privada y cada vez que se interpretaba había que pagar derechos de autor. Fue Aznar quien lo recuperó.

En la actualidad, el Himno Nacional, está regulado por el Real Decreto 1560/1997 de 10 de octubre, en el que se describen los compases musicales, se establecen dos versiones. A veces, al escucharlo, parece que se estuviera cubriendo un mero trámite. He ahí si brevísima versión abreviada.

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