Al Everest en zapatillas

El objetivo parece tan inalcanzable como intentar escalar el Everest con equipamiento de senderismo. Pero la alternativa es la desaparición.

El envejecimiento galopante incrementa de forma notable las partidas presupuestarias que un sistema sanitario que sufrió duros recortes en los años de la crisis, de los que aun no se ha recuperado, ha de destinar a la demanda creciente de la población de más edad. Las cifras que publica La Voz muestran la enorme dimensión de un problema que no es de hoy ni de ayer. Lo hemos dejado crecer sin ser capaces de elaborar alternativas y dibuja un futuro más que sombrío.

Pese a ello, sigue sin ocupar el lugar que debería entre las prioridades políticas, aunque la comisión del Pacto de Toledo se reúna para buscar alternativas al futuro de las pensiones, los partidos aseguren que forma parte de sus principales preocupaciones y, entre otros, desde el PP se anunciase ayer el compromiso de sus barones territoriales de presentar propuestas para atajar el problema.

En un país con la tasa de natalidad por los suelos y con las cifras de paro que aun arrastramos pese a las autofelicitaciones del Gobierno por el ritmo de creación de empleo, el objetivo se presenta tan difícil de alcanzar como atacar una serie ochomiles en zapatillas.

Aun más cuando las noticias de cada día indican que apenas hay pasos reales, concretos y medibles en esa dirección. Cuando, por citar solo dos noticias publicadas por este periódico en las últimas 24 horas, colectivos de científicos siguen recogiendo firmas para denunciar el «progresivo abandono» de la ciencia por parte del Gobierno, con un recorte presupuestario del 30 % desde el 2009; o que las nóminas de los trabajadores de las grandes empresas crezcan mucho menos que las ventas de esas firmas.

Hace falta mucho más que calzarse unas zapatillas de deporte para alcanzar las grandes cumbres sin quedarse congelado a media subida. Da la impresión de que para afrontar la de la despoblación y el envejecimiento, ni Gobierno ni oposición han hecho hasta ahora mucho más que calzarse unas zapatillas.

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