De Guindos, ese hombre

Que  tontería. Qué escándalo tan absurdo ha revuelto los intestinos de los pasillos políticos del Estado y de la Unión Europea al confirmarse la propuesta del gobierno de Mariano Rajoy para que Luis de Guindos y Jurado ocupe el importante puesto de vicepresidente del Banco Central Europeo. La oposición le achaca contactos y conexiones económico-políticas dependientes de los poderes fácticos del capital. En el PSOE, además, abogan para que el puesto lo ocupe una mujer. ¡Qué ilusos! ¿Acaso piensan que en el entorno de Mariano esa minucia feminista puede surtir algún efecto de conciencia solidaria?

Realmente los opositores no se han detenido a estudiar el currículo de Luis Guindos Jurado (con o sin de e y). Analicen sus potencias liberales y de FAES. Por ejemplo, nunca ha cometido el error de militar en el PP. Es, por tanto, de cara a la galería un economista políticamente independiente. Un punto esencial para usar las puertas giratorias con garantía de no entrillarse ni un dedo. Su religión es la economía, su diosa la moneda de curso legal. Por tanto el Consejo Europeo no deberá tener dudas de a quién prestará sus servicios. Naturalmente, al capital y a la banca.

Después de ocho años de asesor financiero privado, a los 36 años dio el salto a la política tras el primer triunfo de Aznar. Ocupó cargos intermedios, esos en los que sin ser visto se mueven papeles importan-tes e influencias, hasta alcanzar la Secretaría de Estado de Econo- mía bajo la batuta de Rodrigo Rato. Sí, el mismo genio del fraude de Bankia y otras lindezas económi- cas, al que Guindos cesó y dio la espalda. El capital, como el fútbol, es así. Lo importante reside en el re- sultado final del partido, marque quien marque los goles. Otro punto a favor del infiel.

Como en aquella época de Aznar aseguró que en España no había burbuja inmobiliaria y, por lo tanto, los bancos que flotaban en ella estaban libres de sospechas, cuando el PP perdió las elecciones fue nombrado miembro del Consejo Asesor del banco Lehman Brothers, y luego su director para España y Portugal. La quiebra de Lehman desencadenó la crisis financiera internacional. Una experiencia extraordinaria para él, como los siguientes paseos por Pricewaterhouse Coopers y el Ban-co Mare Nostrum. Negocios donde convivió con los expertos que aho- ra dirigen la alta economía europea. Más méritos: amistades peligrosas y servicios prestados a la banca internacional.

Esos logros en la gestión privada pesaron para que, en 2011, Mariano le encargara dirigir el Ministerio de Economía y Competitividad, el rescate de la banca que no existió -hundida como consecuencia de la burbuja inmobiliaria que tampoco existía-. Consecuentemente, desde el ministerio también gestiona la devolución por parte del Estado de la deuda que no pagaríamos todos los españoles. Ahora, al llegar al BCE, le corresponderá la supervisión de la banca española. ¿Tendrá el “corazón partío” entre España y Europa? Qué importa, lo esencial, es que un amigo liberal se siente en esa poltrona sin dimitir de ministro, por precaución. No sea que la puerta se atranque. El resto son majaderías. ¿Qué Guindos hará la política de los halcones y buitres financieros? Tiene todas las papeletas de la rifa y no les defraudará.

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