Ampliar el espectro estadístico de la violencia de género

El Consejo General del Poder Judicial ha indicado que va a incluir en sus estadísticas, como violencia de género, todos los delitos que cometan los hombres contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, independientemente de si tienen o tuvieron una relación sentimental o no, a partir del 1 de enero de 2018, abarcando numerosas conductas, como los homicidios, los asesinatos, los abusos y agresiones sexuales, los delitos de acoso, los delitos de trata de mujeres, los matrimonios forzados y determinados delitos de lesiones. De ese modo, se va a incrementar el espectro estadístico de la violencia de género, que no se va a corresponder con el espectro real, que solo incluye la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia, como indica la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

No puede descartarse que la decisión sobre las estadísticas del Poder Judicial sea un primer paso hacia una modificación legislativa para ampliar el ámbito de aplicación de las reglas sobre los delitos de violencia de género, que están amparadas por la Sentencia del Tribunal Constitucional 59/2008. Esa resolución establece que la Ley Orgánica 1/2004 recoge una “diferenciación razonable porque persigue incrementar la protección de la integridad física, psíquica y moral de las mujeres en un ámbito, el de la pareja, en el que están insuficientemente protegidos, y porque persigue esta legítima finalidad de un modo adecuado a partir de la, a su vez, razonable constatación de una mayor gravedad de las conductas diferenciadas, que toma en cuenta su significado social objetivo y su lesividad peculiar para la seguridad, la libertad y la dignidad de las mujeres”.

Puede pensarse que el objetivo es incrementar, progresivamente, la visibilización de la violencia de género. Sin embargo, eso podría ayudar, solamente, a favorecer la existencia de una imagen victimizada de la mujer sin que se incrementen los medios para luchar efectivamente contra las agresiones que sufren, debiendo tenerse presente que, si todo se convierte en violencia de género, se terminaría ocultando a las verdaderas víctimas, que podrían llegar a ser olvidadas dentro de una masa estadística alejada de la realidad.

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