Los embajadores

En la escalada de una crisis entre dos naciones soberanas, la retirada de los embajadores es una de las expresiones de mayor gravedad dentro de los códigos que rigen los usos de la diplomacia, pero no supone la ruptura de relaciones que supone el cierre de las respectivas embajadas, y todavía en ese caso, la defensa de los intereses de un país en otro, puede ser ejercida por un país tercero, amigo de ambos.

En la escalada de los conflictos, la llamada a consulta de los embajadores es una medida previa, como de advertencia. Ahora bien, hay casos y casos. En el actual que enfrenta a los Gobiernos, que no a las naciones, entre Venezuela y España supone que la representación queda en manos de un secretario de embajada o de otro funcionario de menor rango.

Es impensable, que dados los lazos de amistad, historia, económicos y fraternales entre Venezuela y España los efectos vayan más allá. Se supone que las relaciones consulares, esenciales siguen funcionando con la misma eficacia o ineficacia.

Tiene gracia que ahora Maduro nos lanza su acusación favorita de neocolonialismo, me acuerde de un grupo de abogados venezolanas, encabezados por uno que fue mi alumno en la Universidad de Vigo, que  tuvieron la ocurrencia –que no sé si ejecutaron- que, ante la situación a la que el chavismo condujo a su país, de dirigir una carta del Rey de España, pidiéndole que volviera la colonia y acabar de nuevo siendo todos españoles

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