Feijóo llama en Madrid a una política reflexiva y sin siglas

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha apelado a la política reflexiva, capaz de aparcar las siglas y dispuesta a anteponer las soluciones colectivas a todo para afrontar las materias pendientes con unidad, con generosidad y con voluntad de acuerdo, refiriéndose al asunto catalán, a la financiación autonómica, a la posible reforma de la Constitución, a la viabilidad del sistema público sanitario y al futuro de las pensiones.

Durante su intervención como ponente en el Desayuno Informativo de Europa Press, Feijóo ha expresado su convencimiento de que si tenemos esta capacidad, los problemas podrán solucionarse ahora. “Si no, frente a los malos augurios, les digo que se resolverán también, pero más adelante y con otros representantes públicos”, ha sentenciado.

El responsable del Gobierno gallego ha abogado así por valorar todo lo que se hizo bien en España para hacer frente a una nueva leyenda negra que algunos se empeñan en reactivar; fabricada por quien se esfuerza en destruir la unidad del país o en cubrir de oprobio la Transición: “Recordar que España hizo una Transición política ejemplar. No perfecta, seguro, pero útil y virtuosa para los que hoy disfrutamos de sus efectos. Recordar todo lo que se hizo bien en estas décadas prodigiosas, para no caer en la melancolía. Y recordar lo que fuimos capaces de sobrellevar y superar en la última década”, ha dicho.

Al respecto, ha subrayado que el país acumula tres años con crecimiento superior al 3%; el año pasado logró que 600.000 personas abandonasen las listas del paro; se están subiendo los salarios y se están volviendo a aplicar medidas de estímulo económico y progreso social. España es un país atractivo, que el año pasado visitaron más de 82 millones de personas y está doblegando la peor crisis económica conocida en su historia reciente.

“Esa España es real y esa España también merece nuestro reconocimiento colectivo”, ha aseverado, precisando que esa España es un logro de todos, del esfuerzo de muchos ciudadanos y colectivos, de la responsabilidad de algunas comunidades y de algunos ayuntamientos, pero también del Ejecutivo que la gobernó en los últimos años, con Mariano Rajoy al frente. “España pasa de peregrinar sin destino a fijarse unas metas hacia las que enfocar sus energías colectivas”, ha abundado.

Delante de estos logros, el presidente de la Xunta ha asegurado “quedarse” con los que combaten al máximo posible los comportamientos deshonestos y piden perdón por los errores y disfunciones, y no con el nuevo fariseísmo que proclama su absoluta perfección, “ya que no hay políticos ni políticas infalibles, como algunos quieren hacer ver, sino políticos y políticas fiables”.

“GALICIA RECUPERA SU AUTOESTIMA”

 

En este mismo contexto, ha resaltado que la transformación de la Comunidad gallega es el mejor “mentís” a quien cuestiona el éxito de la democracia española. “Galicia no sólo recupera su economía, sino que reactiva su autoestima, afianza su cohesión interna y es partícipe del Estado con un comportamiento responsable”, ha aseverado, recordando que la Comunidad empleó los brazos de la autonomía “para crecer, para abrirnos más al mundo y para acercar nuestro acento al conjunto de España”.

A largo de la conferencia, Feijóo ha hecho hincapié en que ser una nacionalidad histórica, como es Galicia, no equivale a tener una política histérica ni unos políticos histriónicos. “Galicia fue una comunidad responsable y, aunque faltan objetivos por alcanzar, respetamos nuestros deberes financieros, mejoramos los servicios públicos, impulsamos la economía y preservamos la estabilidad para que nadie quiera huir de nuestra tierra por falta de confianza”, ha afirmado, considerando que no es una norma adecuada en situación alguna hacer pagar “a los justos los desvaríos de los pecadores”.

A la hora de hacer balance de la España de las autonomías, el presidente de la Xunta ha insistido en que tan erróneo sería premiar a los conjurados con un Estado a la medida de sus caprichos como regresar a un centralismo imposible. Y, por el contrario, ha asegurado que lo que parece aceptable es pedir que se defienda el modelo de autogobierno que Galicia practicó siempre.

Asimismo, ha destacado que la sociedad gallega encarna, además, valores amenazados, pero que al mismo tiempo cotizan al alza: la tolerancia, el diálogo y la cohesión. “Entre esos lugares de España y Europa en los que se puede cultivar lo propio sin menospreciar lo ajeno, está Galicia. No existe entre nosotros una esquizofrenia identitaria”, ha matizado.

El responsable del Ejecutivo gallego ha concluido su conferencia poniendo de manifiesto la necesidad de que política y economía formen pareja, ya que “olvidar la política supone dejar una parte de la población a merced de los cantos de sirenas populistas. Y olvidar la economía equivale a condenar a la sociedad a la inestabilidad, a la decepción que ya se está sintiendo en muchos ayuntamientos y autonomías gobernadas por quien prometía recetas mágicas que no existen y, finalmente, a esa penuria que ya están sufriendo muchos gallegos del otro lado del mar, bajo gobiernos populistas”.

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