Inoportuna gripe

Ya es mala suerte que este año la gripe venga con más mala uva de la habitual y le haya dado por atacar con más fuerza en las fiestas navideñas, para coger con la guardia baja al personal y colapsar aun más los servicios de urgencias de los hospitales.

El escaso tacto y falta de oportunidad de los virus invernales ha dado ocasión a los que siempre ven la botella medio vacía para montar protestas y encierros contra el deterioro de la sanidad, que afirman se viene produciendo desde hace años, y hasta a responsables de servicios de urgencias para llevar el agua a su molino y pedir que se desatasquen otras áreas hospitalarias, de modo que los pacientes ya atendidos no se pasen horas e incluso días en los pasillos de urgencias esperando simplemente a que quede libre una cama.

La irresponsabilidad de los gérmenes que hacen su agosto en invierno dibuja la ocasión perfecta a los que gustan de recordar con machacona insistencia los millares de plazas de sanitarios que se recortaron durante la crisis, el continuado descenso del gasto en sanidad con relación al PIB -ya son ganas de complicar las cosas- que bajó desde el 6,5% del 2011 hasta el 5,8 % previsto para este año, la elevada temporalidad en los contratos y la dificultad de lograr una asistencia de mínima calidad cuando un tercio de los contratos que se firman duran una semana.

Y hasta hay quién ve relación e intencionalidades ocultas entre el deterioro de la sanidad pública y el creciente peso de la privada. Ya son ganas de complicarlo todo. Debe de ser cosa de la fiebre que produce esta gripe traicionera e inoportuna.

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