¿Ante un cambio de gobierno?

La idea de que Mariano Rajoy se vaya no es nueva. Pero la estrategia que maneja ahora la derecha económica y mediática en su descarada operación de acoso y derribo a Rajoy sí lo es. Supuestamente, con la marcha de Rajoy se persigue ayudar al PP para que emerja un nuevo líder capaz de seducir a un electorado cansado de tanta precariedad y tanta corrupción. No suena mal, dicho así. Lo que no encaja es que esa misma derecha económica y mediática ya tenga nuevo caballo: Albert Rivera, líder de Ciudadanos. ¿Se trata de ayudar al PP o de hundir al PP para que aflore una nueva marca limpia de corrupción y de pasado, alejada del franquismo y moderna? Más bien parece lo segundo, ya que si se tratase de lavarle la cara al PP no estarían haciéndole tanta campaña a Rivera. Y no solo eso: hay una contradicción más, señal de que lo que quiere cierta derecha económica y mediática es simplemente apoyar a Ciudadanos como alternativa de Gobierno, ahora o a ocho años vista.

No hace falta ser un gran analista político ni hacer muchas encuestas para saber que si el PP quiere presentar un buen candidato alternativo a Mariano Rajoy, la persona idónea es Alberto Núñez Feijóo, presidente del Gobierno de Galicia. Sin embargo, el mismo lobby que afea todo lo que hace Rajoy y ensalza todo lo que proyecta hacer Rivera no quiere a Feijóo en Madrid. Tanto es así que si Feijóo se mueve en esa dirección vuelven a sacarle unas desafortunadas fotos suyas en un barco. Prefieren a Soraya Sáenz de Santamaría, que puede tener muchos méritos como ayudante de Rajoy pero no como líder política. Feijóo lleva tres mayorías absolutas en Galicia, donde el PP tiene muchos problemas pero él no. De hecho, el PP solo gobierna en Galicia una de las siete principales ciudades y una de las cuatro diputaciones provinciales. Dicho de otro modo: en Galicia no gana el PP, gana Feijóo, y en Madrid lo saben.

Si la comparación -por odiosa que resulte- no fuese entre Feijóo y Soraya, sino entre Feijóo y Rivera, tampoco hay color. El discurso de ambos no es muy distinto pero la experiencia y la solvencia de Feijóo es de otra liga. Con el apoyo de un partido tan implantado como el PP, Feijóo no debería tener problemas para salir airoso en unas elecciones en España.

El sentido común -potente herramienta a la que suele recurrir Rajoy- indica que el tiempo de Mariano se agota, aunque visto lo visto conviene ser prudentes antes de dar a Rajoy por amortizado. Del mismo modo, el sentido común señala que Feijóo es el gran activo político del PP en Galicia y en España. Y el sentido común dice que Rivera puede ser una buena pareja para acompañar a otro líder: sin ir más lejos Pedro Sánchez; no vaya a ser que tenga excesivas veleidades de izquierdas.

Más que resolver el difícil problema del PP, lo que están haciendo algunos con mucho poder en España es controlar la nueva alternativa de gobierno, a sabiendas de que llega el turno del PSOE. Y desde la derecha económica y mediática es comprensible que quieran una alianza Ciudadanos-PP o un PSOE moderado, que pacte con Ciudadanos y no con Podemos. Puede ser una operación inteligente para ellos e incluso positiva para el país, pero le falta una cosa: transparencia. Incluso honestidad. Algunos criticamos a Rajoy cuando estaba en la cresta de la ola pero la elegancia y la buena educación aconsejan tener buen estilo con el que cae. Poco mérito tiene criticar al perdedor y al derrotado, y darle una última patada.

 

José Luís Gómez é xornalista e editor do dixital Mundiario.com

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