La salida de la crisis no genera consenso

No consta que haya ningún organismo, ni español ni europeo, autorizado para emitir el certificado de la salida de la crisis. Tal vez por eso hay tanta controversia al respecto y se utilizan distintos indicadores -PIB, empleo, etcétera- según se quiera favorecer o no la tesis del Gobierno, casi siempre el más interesado en dar por hecha la salida de la crisis.

Un indicador es el empleo. Por ejemplo, cuando el nivel de empleo iguale el de 2007 ya no habrá crisis. Por tanto, España sigue en crisis, ya que en diciembre de 2017 el número de afiliados estaba un 4% por debajo de diciembre de 2007. Hay economistas que ven posible conseguir ese objetivo general en 2019, si bien constatan que parte de las comunidades autónomas ya no están en crisis. Las más turísticas van en el pelotón de cabeza, dada su capacidad para crear puestos de trabajo. También, Madrid, debido a su dinamismo. Otras, como Galicia, están más rezagadas y no saldrán de la crisis antes de 2020. Cataluña, el motor económico de España, también tiene dificultades, que persistirán mientras no se aclare el llamado procés.
Según el último informe de coyuntura del Foro Económico de Galicia, la evolución del empleo en esta comunidad está condicionada por su peor comportamiento en relación a la media española, la paulatina caída de la población activa de 25 a 34 años, la elevada tasa de temporalidad y el aún elevado peso relativo del paro de larga duración. Este último, junto con la precariedad, es un problema común a casi toda España. Con un crecimiento del PIB del 3% y salarios estancados, en 2017 las familias españolas se empobrecieron por el aumento de la inflación, observa el economista José Carlos Díez.

Son datos que entran dentro de lo previsto. El Anuario 2017 del Foro Económico de Galicia ya calculaba que en 2018 esta comunidad recuperaría el nivel de PIB que registraba antes de la crisis, mientras que en el caso del empleo, no sería ya hasta la próxima década. Ahora bien, recuperar el PIB anterior a la crisis en Galicia no implica converger con España, ya que el PIB per capita de Galicia es unos 2.600 euros más bajo que el de un español; es decir, mientras que cada español produce unos 24.000 euros al año, un gallego se queda en unos 21.350 euros.
Otras dos asignaturas pendientes son el peso de los salarios en el PIB de Galicia, que ha caído al nivel más bajo de la serie histórica, y la divergencia de Galicia respecto a Europa.

La economía de Galicia tuvo fases de mejora, tras la adhesión a la Comunidad Europea, pero con la crisis volvió a caer. En 1995, el producto interior bruto (PIB) por habitante de Galicia, medido en paridad de poder adquisitivo con respecto a la media de la Unión Europea, era de un 75%, porcentaje que creció hasta su máximo del 89/90% en 2008, tras haber pasado por un 80% en 2003. En 2015 retrocedió para volver al nivel de 2003. Quiere eso decir que entre los años 2003 y 2014 -11 años- un ciudadano gallego perdió todo lo que había mejorado en el contexto europeo. En los años más duros de la crisis -repletos de paro, devaluación salarial, recortes y desigualdad-, perdió 9 puntos, es decir, un 10% respecto a lo que tenía en 2008. ¿Conclusión? Hay margen de crítica a la gestión pública, hay muchas quejas sobre la desigualdad, la precariedad y la devaluación salarial, pero también hay cierto optimismo sobre la salida de la crisis.

 

Jose Luís Gómez es periodista y director del digital Mundiario.com

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