Los progenitores tienen el deber de controlar a sus hijos

Hace varios días se publicó una interesante noticia relacionada con los derechos de los menores y los deberes de los progenitores. Una madre denunció al padre de sus hijos menores por leer las conversaciones de WhatsApp de la hija menor, de nueve años, ya que consideraba que había cometido un delito de descubrimiento y revelación de secretos, pero un juzgado de Pontevedra no considera que el padre haya cometido ninguna infracción y determina que su conducta es totalmente adecuada a las circunstancias.

Es cierto que la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil, establece en su artículo 4 que los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen y que este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones. Sin embargo, el artículo 154 del Código Civil indica que la patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental, incluyendo, esta función, los deberes de velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.

Hay dos argumentos esenciales para fundamentar con contundencia el deber que tienen los padres de vigilar las actividades de sus hijos en las redes sociales. Por un lado, se puede hablar de la protección de los menores, recogida en el artículo 2 de la Ley Orgánica 1/1996. Por otro lado, los padres son responsables civiles por los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda, conforme al artículo 1903 del Código Civil, cuyo contenido también se encuentra en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, que establece que, cuando el responsable de los hechos cometidos sea un menor de dieciocho años, responderán solidariamente con él de los daños y perjuicios causados sus padres, tutores, acogedores y guardadores legales o de hecho, por este orden, aunque, cuando éstos no hubieren favorecido la conducta del menor con dolo o negligencia grave, su responsabilidad podrá ser moderada por el juez según los casos.

Muchas veces se habla de los derechos sin pensar en la responsabilidad. En el ámbito de los menores, hay que prestar mucha atención a esos dos factores, pues los menores no son, en muchos casos, absolutamente conscientes de lo que hacen y deberán ser protegidos o limitados ante las posibilidades de que puedan sufrir o producir daños, respectivamente.

Cada uno de los progenitores, en cualquier situación, tendrá que observar adecuadamente a sus hijos menores, sin que deban instrumentalizarlos para atacar al otro. En el caso contrario, lo único que se logrará será perjudicar a los hijos.

Diego Fierro Rodríguez es licenciado en Derecho y abogado de profesión

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