Los cien mil que no crecen

Los bancos de alimentos ayudarán a 100.000 gallegos a pasar esta Navidad, titulaba La Voz una información sobre los resultados de la gran operación de recogida llevada a cabo el fin de semana anterior. La solidaridad de más de dos mil voluntarios logrará así que sea un poco menos dolorosa la marginación de los que va dejando atrás la pregonada recuperación.

El crecimiento del que tanto presumen los que nos gobiernan sigue presentando alarmantes boquetes, como el del paro de larga duración, la falta de oportunidades en condiciones dignas para los jóvenes o el gasto social. Según contaba también este diario cayó siete décimas en España en el 2015 -pese a la subida de la factura de las pensiones-, mientras en la UE subía un 0,3.

Son los pequeños detalles que no se mencionan cuando se saca pecho sobre el crecimiento. Un crecimiento que, aunque se insista en que continuará, poco futuro puede tener si sigue despreciando el conocimiento hasta el punto de haber recortado drásticamente la inversión en I+D con la consiguiente reducción del número de investigadores, tradicionalmente escaso y mal dotado en España. Y así nos va.

Hay quien relaciona todo esto con el hecho de que sigamos siendo uno de los países con menor presión fiscal, seis puntos inferior a la media europea. Y, sobre todo, con la distribución de esa presión, que grava los ingresos de los trabajadores por cuenta ajena y es indulgente con las grandes corporaciones. Somos campeones del crecimiento, dice el Gobierno. Y de la desigualdad, insisten las estadísticas.

Cien mil gallegos comerán en Navidad gracias a los bancos de alimentos. Son los que no quieren enterarse de que la economía va como un tiro.

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