Una lista de paraísos fiscales que resulta insuficiente


La Unión Europea ha aprobado una lista con 17 países que tienen la consideración de paraísos fiscales, que incluye a Samoa Americana, Barbados, Bahrein, Bahamas, Guam, Corea del Sur, Macao, Islas Marshall, Mongolia, Namibia, Palau, Panama, Santa Lucía, Samoa, Trinidad y Tobago, Túnez y Emiratos Árabes Unidos. Hay otros 47 Estados con los que se ha constituido otro listado de países que serán observados minuciosamente tras las reformas fiscales que han comenzado a realizar.

La elaboración del listado de paraísos fiscales para la Unión Europea constituye un paso importante en la lucha contra el fraude fiscal. Sin embargo, su insuficiencia es bastante clara, pues se han incluido en la lista numerosos países con sistemas fiscales configurados para favorecer la baja tributacion y la opacidad fiscal, pero no están en la misma todos los que debieran haber sido incluidos atendiendo a la lógica.

Viendo los Estados que forman parte de la lista de paraísos fiscales, se podría decir que la recopilación de países responde a criterios directamente conectados con las relaciones diplomáticas y con intereses particulares, ya que el listado no se ajusta a la realidad en lo que se refiere a determinados países, con los que ha existido la complicidad suficiente para no incluirlos. Se puede pensar en Suiza, pero también en territorios vinculados con Reino Unido, como Gribaltar, que no ocupan un lugar que parece corresponderles.

Que la lista de paraísos fiscales de la Unión Europea tenga una fuerte naturaleza política no ayuda. Simplemente, es un acto de buena voluntad que puede servir para mantener el empleo de entramados societarios creados con finalidades defraudatorias y ubicados en determinados países con características tributarias muy particulares.

En muchos Estados quieren ajustarse las reglas para funcionar como paraísos fiscales, pero se intenta evitar, a cualquier precio, la calificación como tal. La razón es realmente sencilla.

Si un país que actúa como un paraíso fiscal es conocido como tal, las medidas de vigilancia tributaria por parte de muchos Estados serán más contundentes, de manera que se ahuyentará a aquellos que quieran disfrutar de ventajas fiscales. Sin embargo, un relajado control por parte de otros países termina sirviendo para que un Estado con las reglas propias de un paraíso fiscal pueda seguir atrayendo a gente con grandes capitales.

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