¿Vuelve el PSC?


El auge del independentismo, la vinculación de bastantes jóvenes al entorno de Podemos -léase Xavier Domènech- y el propio transcurso del tiempo han deteriorado el brillo del PSC, que pasó de ser el gran partido de Cataluña a ser uno más. ¿Pero el gran partido de Cataluña no era CDC, socio de Unió en CiU? No, solo lo era en elecciones autonómicas, mientras que el PSC lo era en municipales y generales. Y a mucha distancia. La clave estaba en la participación: muchos votantes del PSC -especialmente en el cinturón industrial de Barcelona- no se interesaban por las autonómicas. Por el contrario, se entregaban a la causa del PSC en las municipales, de ahí que casi siempre hubiese alcaldías socialistas en Barcelona y en las ciudades y pueblos del cinturón. También hacían lo propio en las generales, para mayor gloria de Felipe González e incluso de José Luis Rodríguez Zapatero. Solo con Pasqual Maragall y, en menor medida, con José Montilla se volcaron realmente con el PSC. Y a partir de ahí vino la crisis de los socialistas catalanes, paralela a la de los socialistas españoles.
Desde la recuperación de la democracia en España, este 21-D podría producirse, por tanto, la primera victoria de ERC, que siempre fue un partido pequeño, de base más intelectual que obrera. Tanto es así que es el único partido de la izquierda no vinculado a un sindicato, en contra de la tradición de las fuerzas de izquierdas en la Europa democrática. Pero aunque gane el partido de Oriol Junqueras, como todos los catalanes no son independentistas, quedan muchos votos por asignarse, empezando por los catalanes nacionalistas no independentistas -incluidos los catalanistas- y terminando por los catalanes que se sienten españoles. Si la participación es muy alta el 21-D, es decir, si todos los catalanes asumen que se juegan su futuro y no solo cuatro años de gestión del Govern de la Generalitat, es probable que el PSC suba como la espuma, lo cual justificaría la apertura de Miquel Iceta a izquierda y derecha, con figuras de la izquierda y del centro-derecha catalanista.

La política catalana tiene su propia lógica, distinta de la española, entre otras razones por su pluralismo, al tener duplicadas la izquierda y la derecha en clave nacionalista y no nacionalista. Además, el PSC es un partido soberano con autonomía de acción en la política catalana y finanzas independientes. Tiene personalidad jurídica propia y, por tanto, no es una sucursal como las que tienen los socialistas españoles en las restantes comunidades autónomas. Su vinculación con el PSOE se reduce a su participación en los órganos federales: la ejecutiva, el comité federal y el congreso.

Tanto los resultados históricos del PSC como su propia personalidad política son un tanto desconocidos para las nuevas generaciones, pero no para la mayor parte de los votantes de Cataluña, de ahí que el PSC sea objeto de todas las miradas y posible parte de la solución del conflicto político catalán. Serán los votantes los que decidan el 21-D y este año 2017 queda lejos del 82 de Felipe González e incluso del 2003 de Pasqual Maragall, pero si el PSC -y el PSOE- actúan con inteligencia política tienen mucho que ganar/recuperar, porque fue mucho lo que perdieron.

 

Jose Luís Gómez es periodista y editor de Mundodiario


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