“Patria” y “Transición”

El instituto Rosalía Castro de Santiago acaba de fallar el Premio de Narrativa Arcebispo Juan de San Clemente, un certamen singular porque el jurado está formado por alumnos de bachillerato del centro y de cuatro institutos de EGalicia elegidos por sorteo que otorgan un premio literario en las tres modalidades de lenguas gallega, castellana y extranjera.

En esta XXIII edición la obra premiada en lengua castellana fue “Patria”, de Fernando Aramburu, novela galardonada con anterioridad con los Premios Nacional de la Crítica, el Francisco Umbral, el Euskadi de Literatura y el Nacional de Narrativa.

Por tanto, los escolares gallegos coinciden con críticos, escritores y lectores del resto de España en el reconocimiento de un libro que transmite una visión cruda, escalofriante y conmovedora de la realidad vasca rota por el fanatismo terrorista del que, dice el autor, “aún hay heridas abiertas”.

Fernando Aramburu está abrumado por los premios a su novela, pero señala que el hecho de residir en Alemania le protege del ruido que generan tantos reconocimientos y esa distancia también le ampara del ruido político que retumba en España para analizar los hechos con más objetividad.

Cuando los periodistas le preguntaron por el griterío catalán y la deriva separatista el escritor contestó que “lo vivo con tristeza y también con temor a que esto conduzca a una tragedia colectiva. Veo mucha bandera, poco sosiego y mucho insulto y odio, veo a España muy mal avenida… Algunos parece que tienen ganas otra vez de derramar sangre y no esperaba yo esto después del pasado que tuvimos”. Es el lado pesimista de Aramburu y sus malos presagios.

Ese mismo pesimismo rezuma el historiador Santos Juliá que acaba de presentar “Transición”, un análisis lúcido e imprescindible para conocer a España desde Azaña, que hablaba de “transición” en 1937 para acabar la guerra, hasta el intento de ruptura nacionalista de setiembre de este año en Cataluña.

Juliá conoce los muchos sobresaltos de la historia de España y en su figura convergen el sosiego del intelectual y la alerta del historiador. El periodista Juan Cruz captó su mirada triste y dice que su amargura “es más que un estado de ánimo, es un aviso sobre un porvenir que solo mejorará si se aprende del pasado. De lo peor y de lo mejor del pasado”.
Aramburu en “Patria” y Juliá en “Transición” cuentan episodios muy tristes de ese pasado reciente que deberíamos conocer para aprender y no repetirlos.

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