Prensa nacional:Súbita fuga de Puigdemont

EXPRESIDENT A LA FUGA

“Tras un viaje pretendidamente clandestino a Bruselas con el objetivo de alimentar una épica de proscrito a todas luces ridícula”, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont convocó ayer a los medios para dibujar “una realidad alternativa llena de falsedades e incoherencias”. “En sus ensoñaciones, Puigdemont parece aferrarse a la absurda posibilidad de considerar los comicios del día 21 como una elección plebiscitaria con la que legitimar otra nueva huida hacia delante del independentismo”. “Parece convencido que desde Bruselas puede dañar la imagen de España y recabar apoyos para una causa que, al contrario, ha cosechado un rechazo unánime”. “Después de su fracasado salto al vacío del viernes 27, la posterior actuación del Gobierno al amparo del artículo 155 de la Constitución y el retorno de la normalidad a las calles y a las instituciones de Cataluña, el secesionismo tiene que decidir si participa y cómo en las elecciones del 21 de diciembre. Un sector, encabezado por Puigdemont, parece querer seguir practicando la astucia táctica, los dobles juegos y las medias verdades. Pero, como se ha demostrado, el procés, por mucho que pretenda seguir instalado en su realidad paralela, ha quedado fuera de la ley. Puede seguir allí haciendo el ridículo y cosechando el rechazo internacional o retornar a las instituciones democráticas y al Estado de derecho. El tiempo se agota”.

EL PAÍS 12.Editorial

PUIGDEMONT SE ATRINCHERA EN EL ENGAÑO

Carles Puigdemont “continúa empeñado en horadar el socavón del ridículo, que es lo último que puede permitirse un político”. Puigdemont, que deberá comparecer este jueves en la Audiencia Nacional acusado de rebelión y sedición, compareció ayer en una “caótica rueda de prensa” en Bruselas para presentarse como presidente legítimo de Cataluña y exigir impunidad. “Busca convertir el acatamiento de facto de la legalidad en un acto de insurrección. Un contrasentido pero que revela la deriva de un Govern partido hasta ayer”. La denuncia de Puigdemont sobre la supuesta violencia del Estado “no sólo no casa con la realidad sino que resulta ridículo a la vista de la suave materialización del 155 por parte del Gobierno”. El expresidente catalán ha planteado las elecciones del 21-D como plebiscitarias. “La realidad es que, pese a proclamar la independencia, el bloque independentista se resigna a presentarse a estos comicios. Este paso significaría el retorno de los separatistas a la legalidad, si bien lo deseable sería que el PDeCAT regresara también a su tradicional catalanismo pactista. Para eso es necesario que Puigdemont abandone su absurdo quijotismo y se comporte con arreglo a la dignidad institucional que exige su posición”.

EL MUNDO 3. Editorial

PUIGDEMONT RIDICULIZA A CATALUÑA

“El acta de defunción del proceso ya es irreversible, y sus responsables asisten resignados al desmoronamiento de una afrenta que el secesionismo había sobrevalorado frente a la potencia real del Estado y de la legalidad. La imagen de Puigdemont en Bruselas, con tono de perdonavidas y defendiendo el 21-D, fue estrafalaria. Demostró ser un inconsciente y vivir en una realidad virtual, y lejos de su propósito, nadie le percibe como una víctima de nada”. “La delictiva indignidad de Puigdemont solo tiene una salida: el regreso inmediato a España, asumir su derrota, ponerse a disposición judicial, colaborar con la Justicia y tratar de que su futuro penal sea lo menos lesivo posible para él y su familia”. “El 21-D no será un plebiscito, ni Puigdemont podrá usarlo para legitimar su referéndum ilegal. Su camino está cegado. Ya ha ridiculizado bastante a Cataluña”.

ABC 4. Editorial

RESISTENCIA A ADMITIR LA REALIDAD

Aunque destituido el pasado viernes, el Govern “sigue siendo una caja de sorpresas. La última nos la brindo ayer Carles Puigdemont desde Bruselas”. Respecto a la voluntad de Puigdemont de usar Bruselas como “altavoz de alcance europeo, diremos que su posibilidad de éxito es limitada”. Respecto a la voluntad de seguir trabajando en Catalunya, “lo cierto es que la gran mayoría de sus consellers cesados que permanecen en Barcelona no van a su despacho y que el Gobierno va tomando las riendas de la Generalitat”. “El frente judicial es otra cosa, más preocupante”. Si Puigdemont y los exconsellers van a la Audiencia Nacional “corren el riesgo de ir a prisión preventiva, lo que tendría serios efectos sobre la campaña del 21-D. Si no van, se dictará contra ellos orden de detención”. Por último “sí es verdad que los miembros del depuesto Govern, o de Junts pel Sí, tienen mucho trabajo ante el 21-D, preparando coaliciones o candidaturas. Además, los plazos apremian y no admiten dilaciones”. La aplicación el 155 “no trajo el fin del independentismo, pero sí del proceso soberanista de los últimos años. Puigdemont se resiste a admitirlo. Prefiere creer que el Govern sigue activo, mientras acepta el 21-D y, así, acata el nuevo orden. Puigdemont está facultado para exponer sus planes, en Bruselas o aquí, para exiliarse y volver, o no. Pero la imagen que ha dado en la capital belga no favorece en nada a su país, ni atenúa la incertidumbre”.

LA VANGUARDIA 24. Editorial

‘PRESIDENT’, DÉJELO YA

“Carles Puigdemont y seis exconsellersdel Govern protagonizaron ayer una esperpéntica rueda de prensa en Bruselas en la que puso de manifiesto que se ha instalado en una realidad virtual. Puigdemont pretendía dejar en evidencia en Europa al Gobierno español, pero lo único que quedó retratado fueron su victimismo y su intención de proseguir con la escapada que ha llevado a Catalunya a una vía muerta”. “La rueda de prensa fue impresentable y contraproducente. Impresentable porque las garantías que Puigdemont pide son las propias del Estado de derecho, y porque el artículo 155 con fecha de caducidad diseñado por Mariano Rajoy no justifica un fantasmagórico Govern en el exilio. Y fue contraproducente porque la imagen que dio Puigdemont fue la de un líder a la deriva, cegado por sus propios engaños. Ciertamente, Puigdemont afronta un complicado proceso legal. El jueves y el viernes está citado a declarar a la Audiencia Nacional. Ayer dijo que no piensa rehuir la acción de la justicia. Así debe ser. La escapada que ha protagonizado el expresidentdebe llegar a su fin. Ni Catalunya ni los miles de ciudadanos que legítimamente creen en un proyecto independentista se merecen esta deriva. Es hora de que Puigdemont asuma su responsabilidad política y judicial, si la hubiera. Y que deje de dañar a Catalunya”.

EL PERIÓDICO 12. Editorial

ES LA HORA DE LA JUSTICIA

De lo dicho ayer por Carles Pugidemont en Bruselas sólo hay tres cosas que pueden ser ciertas y tenidas en cuenta: que no ha pedido asilo al gobierno belga, que acata las elecciones del 21-D, “que es como decir que acepta la aplicación del artículo 155 y, por consiguiente su propio cese, y que se ha fugado, “o por lo menos que se ha quedado fuera del alcance de la Justicia, lo que complica todavía más su situación”. “Más pronto que tarde deberá dar cuenta ante la Justicia, con todas las garantías”. La maquinaria judicial está en marcha. “Puigdemont puede declararse en rebeldía y prolongar en Bruselas o en cualquier otro lugar del mundo un proceso que se alargaría hasta noventa días después de cursarse la orden de entrega y detención para abrirse las pesquisas y decidir su extradición”. Puigdemont y el resto de dirigentes separatistas investigados “deberían abandonar el criterio de que están sometidos a un ‘juicio político’ y afrontar la realidad de que un ataque frontal al Estado de Derecho tiene consecuencias”. Su aparición de ayer “sólo buscaba salvarse él mismo y paliar las consecuencias penales de su golpe a la legalidad democrática, intentando internacionalizar su caso, pero sólo el suyo”. “Ahora tiene la palabra la Justicia”.

LA RAZÓN 3. Editorial

PODEMOS, DE ERROR EN ERROR HASTA LA DERROTA FINAL

La “errática estrategia” de Podemos ante el desafío independentista, “actuando como palafrenero del secesionismo, golpea sus expectativas electorales y ha abierto heridas en la coalición difícilmente restañables. Pero, además, ha dejado al aire las contradicciones de Iglesias, que con sus actos pervierte de continuo el sentido de sus palabras hasta que no significan nada”.

EL MUNDO 3. Editorial

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