Prensa nacional: por el desbloqueo de la situación política en Cataluña

INICIAR LA REFORMA CONSTITUCIONAL ES CLAVE PARA DESBLOQUEAR LA POLÍTICA

La aceptación por el Gobierno de iniciar la reforma constitucional es una buena noticia que ayudará a deshacer nudos que atascan la vida política. Lo realista será combinar el grado de ambición suficiente con el nivel de consenso conseguible. Un buen punto de partida sería una reforma corta, en la que los retoques versarían sobre la cuestión territorial, la reforma del Senado en un sentido federal, la mejor recepción del proceso de construcción europea y la supresión de la preferencia del varón a la mujer en el orden sucesorio. A cambio se podrían facilitar sucesivos cambios, como el blindaje de los derechos sociales, el sistema electoral o la laicidad, que deben concitar amplias mayorías. Es probable que antes de culminar la reforma deba encauzarse la cuestión catalana con un pacto, vía estatutaria, vía relectura parcial de la Ley Fundamental, o con una disposición adicional específica.

EL PAÍS 12. Editorial

PUIGDEMONT DEBE FRENAR PARA QUE NO SE APLIQUE EL 155

Puigdemont debe frenar y responder no al requerimiento de Rajoy, para volver al marco legal y rebajar la tensión. No parece que vaya a hacerlo, lo que forzará al Gobierno a recurrir al artículo 155 de la Constitución. Esto no liquidaría el autogobierno sino que lo garantizaría restituyendo el orden constitucional; siempre pensando en elecciones autonómicas. Puigdemont debe aprovechar la oportunidad que le ha dado el Estado y volver a la legalidad. Cada día se evidencia más la monstruosidad de Estado que implantarían Puirdemont y la CUP si pusieran en marcha su república catalana, ya que quieren controlar a los jueces que investiguen los hechos del 1-O. Dudamos de que los catalanes quieran vivir en un régimen en el que sus dirigentes controlen, coaccionen y sometan a los jueces.

EL MUNDO 3. Editorial

PATRIOTISMO ESPAÑOL FRENTE A SEPARATISMO CATALÁN

La agresión separatista en Cataluña está produciendo el beneficio de reencontrar a los españoles con su sentimiento patriótico. La puesta de la unidad en peligro y el discurso de Felipe VI contra el secesionismo catalán han catalizado la expresión pública de una auténtica identidad política. Por fin, la bandera, el himno y la Constitución son para la inmensa mayoría de los ciudadanos los signos de la España actual, moderna, democrática, unida y heredera de la historia común de la gran nación que es. Los catalanes han conseguido que los españoles se perciban como lo que son, ciudadanos europeos, miembros de un Estado perfectible, pero social y de Derecho. El impulso que ha tomado la conciencia nacional española es, sin duda, el gran acontecimiento que se alza entre tanta destrucción moral del separatismo.

ABC 4. Editorial

PUIGDEMONT ESTÁ YA EN LA CUENTA ATRÁS PARA UNA RECTIFICACIÓN

Puigdemont tiene en su mano rectificar y volver al marco constitucional. Lo que pueda ocurrir en el futuro con la convivencia, la estabilidad institucional y el autogobierno de Cataluña depende de que el presidente de la Generalitat recupere algo del sentido común necesario para volver a la Ley. La entera responsabilidad del abismo en que se encuentra y de la crítica situación de Cataluña es enteramente suya. De ello tendrá que responder en el corto plazo, pero lo que es seguro es que será condenado por la Historia. Puigdemont está a 24 horas de responder al requerimiento del Gobierno. En estos últimos días la tensión se ha disparado en el movimiento secesionista y hay en él fracturas que se pueden tornar en enfrentamientos. Ya nada es monolítico y es posible que la refriega le pase una dura factura al independentismo

Los partidos constitucionalistas deben mantener su unidad

La situación en Cataluña ha requerido actuar con precaución desde el Gobierno, con toda la Ley y sin ninguna medida excepcional. Rajoy ha respondido con prudencia a las provocaciones de la Generalitat y ha buscado ante todo la unidad de las fuerzas constitucionalistas. Ante los momentos excepcionales que estamos viviendo hay que mantener una unidad que no divida al país. De esta crisis podemos extraer que el electorado ha comprendido que la defensa de la democracia es ahora lo fundamental. Por eso, se explica que Cs y su líder, Albert Rivera, sean los que más suben en intención de voto, según el sondeo de NC Report. El PP es penalizado con un descenso con el que paga, como es lógico, las decisiones tomadas para impedir el referéndum del 1-O. El PSOE también cae, aunque Unidos Podemos es el más castigado por el apoyo de Iglesias a la consulta ilegal. El votante opta por reforzar el constitucionalismo. El proceso independentista debería servir para que exista un nuevo constitucionalismo.

LA RAZÓN 3. Editorial

LOS INDEPENDENTISTAS QUIEREN AGUDIZAR EL CONFLICTO

La CUP, la ANC y ERC presionan a Puigdemont para que anule la suspensión de la independencia. Pero si algo no debe hacer ahora el president es tensar más la cuerda. Estamos atrapados en una deriva infernal que puede conducir a enfrentamientos indeseables. La situación es muy delicada. Lo que de veras buscan los que animan a activar la independencia es agudizar el conflicto. Es no dejar al Estado otro remedio que aplicar el artículo 155. Es propiciar el cuanto peor, mejor. Es desplazar el conflicto de parlamentos y despachos a la calle. Puigdemont es sin duda consciente de todo ello. Como lo son la mayoría de los catalanes que valoran la convivencia como un preciado patrimonio común. La independencia no justificaría un enfrentamiento entre catalanes. Nadie comprendería que para hacer un país mejor lo empeoráramos hasta ese extremo. No nos lo podemos permitir.

LA VANGUARDIA 32

LA REFORMA CONSTITUCIONAL ES UNA OPORTUNIDAD PARA RECTIFICAR

La voluntad política de Pedro Sánchez ha conseguido finalmente que se hayan puesto las bases para iniciar en el plazo de seis meses una subcomisión de reforma constitucional en el Congreso. Todo ello está supeditado lógicamente a la respuesta que dé Puigdemont al requerimiento del Gobierno, previo a la aplicación del artículo 155. Sería imposible abordar un debate constitucional con una comunidad intervenida. Esta incipiente reforma constitucional es para casi todos los implicados una posibilidad de desandar lo mal andado. Si la sensatez se impone en la respuesta del presidente de la Generalitat, el camino no será fácil, pero cualquier idea debe poder ser debatida dentro de la ley. Y el debate hoy ha de ser abierto, no cómo durante años propugnó el PP exigiendo acordar el final de la reforma antes de empezarla. Todos han de acudir a ella asumiendo riesgos y explicando claramente sus posiciones.

EL PERIÓDICO 12. Editorial

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