Prensa del día: Cataluña y España salieron a la calle

LA MAYORIA SILENCIOSA DEJA OÍR SU VOZ

La falsedad de que existe un solo pueblo unido detrás la causa independentista en Cataluña, y que, por tanto, tienen toda la legitimidad para forzar una secesión unilateral, quedó ayer en evidencia. La sociedad catalana es mucho más plural de lo que se ha machacado sin descanso desde el nacionalismo. Desde ayer será también indiscutible que existe una inmensa cantidad de catalanes que rechaza la desconexión de España. Ayer, una mayoría hasta ahora silenciosa salió por fin de su mutismo para dejar oír su voz. El Govern escuchó desde la calle lo que no quiso escuchar en el Parlament: que no hay un único pueblo que quiere la independencia y que Cataluña es plural, y tendrá que dar una respuesta. El independentismo, ya fuera de la legalidad, ha perdido ahora también la legitimidad.

EL PAÍS 14. Editorial

LA CATALUÑA REAL, DIVERSA Y PLURAL SALE A LA CALLE

El nacionalismo excluyente perdió ayer el monopolio de la calle y asistimos al clamor de la mayoría silenciada de los catalanes por la concordia constitucional, la convivencia pacífica y el proyecto nacional compartido con sus conciudadanos del resto del país. Frente a la unanimidad que han proyectado los separatistas, emergió la Cataluña real, diversa y plural. El desafío independentista ha sido extremo, pero su rechazo por la mayoría de la ciudadanía ha sido contundente. Ciudadanos silenciados hasta ahora por el rodillo soberanista dijeron ayer ¡basta! a quienes quieren romper la convivencia y fracturar la sociedad. Las banderas española, catalana y europea ondearon conjuntamente, como ejemplo de que la convivencia es posible y que todos los sentimientos son respetables si destierran de su discurso la retórica del odio y se mantienen sometidos al imperio de la ley.

EL MUNDO 3. Editorial

LOS SILENCIADOS POR EL INDEPENDENTISMO ALZAN LA VOZ

El conflicto separatista tiene desde ayer una vertiente de la que carecía: la Cataluña muda e invisible ha recuperado el habla y las calles. La manifestación sin precedentes en Barcelona ofrece al Gobierno y a los partidos no nacionalistas una nueva legitimidad para alcanzar acuerdos que frenen el proceso independentista. Las reglas del juego han cambiado: los no nacionalistas ya no están encapsulados en el corralito segregacionista. Lo que importa ahora es saber qué van a hacer el Gobierno, PP, Cs y PSOE para que el inmenso capital humano que se manifestó por la igualdad de los españoles y la unidad de la nación no quede malversado por la inacción de uno y las tácticas partidistas de otros. Ayer se hizo patente el fracaso del nacionalismo: quiso silenciar a media Cataluña y no ha podido.

ABC 4. Editorial

PUIGDEMONT TIENE QUE ESCUCHAR Y RECTIFICAR

La Cataluña que los separatistas creían silenciada tomó ayer las calles de Barcelona en la primera manifestación masiva ciudadana contra el proceso independentista y por la unidad de España. Casi un millón de personas demostraron al Gobierno de la Generalitat que esa parte mayoritaria de la sociedad, que permanecía callada, ha dicho basta ante la intentona suicida separatista y está dispuesta a hacer oír su voz. La movilización , popular, genuina, de ciudadanos libres, por encima de afinidades de partido y con la firme voluntad de reclamar la vuelta a la sensatez, interpela al president Puigdemont sobre el comportamiento de unos gobernantes que han despreciado e ignorado la voz de una gran parte, la mayor, de su pueblo. Enfrentado por fin a la realidad, Puigdemont debería escuchar a quienes le advierten del grave daño que está causando a los ciudadanos de Cataluña y a España, y rectificar.

LA RAZÓN 3. Editorial

LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN TOMA LA CALLE

El clamor en defensa de la Constitución vivido ayer en Barcelona no tiene precedentes desde la manifestación en repulsa del golpe del 23-F. Realizar comparaciones con la última Diada es un debate estéril. Lo relevante de la movilización fue que muchos catalanes que hasta ahora no habían sentido la necesidad de expresar su voluntad de seguir en España creyeron llegado el momento de hacerlo. Y eso es un fenómeno inédito. Salieron muchos manifestantes en defensa de la unidad de España y de una catalanidad que se siente cómoda con la Constitución. La concentración marca un antes y un después en cuanto a la visibilidad de los defensores de la Constitución en Cataluña. No son invisibles. De la misma forma que la Moncloa debe tomar nota del peso del electorado independentista, la Generalitat tampoco puede omitir en estos momentos las demandas de quienes temen una declaración unilateral de independencia, que son mayoría en la sociedad catalana. Esta declaración unilateral de independencia no puede imponerse a siete millones de catalanes.

LA VANGUARDIA 24. Editorial

LA CATALUÑA NO INDEPENDENTISTA ROMPE SU INVISIBILIDAD

Ayer se rompió la invisibilidad en la calle de esos ciudadanos que se sienten catalanes y españoles, además de comprometidos con la Constitución como marco de convivencia. Hasta ahora no había salido a la calle o lo había hecho de manera menos multitudinaria, pero la movilización de ayer es prueba de que la sociedad catalana es más plural de lo que el independentismo ha transmitido. Un sol poblepero ni uniforme ni homogéneo. A las puertas de una decisión que pretende no tener marcha atrás, haría bien Puigdemont en reflexionar. Incluso los datos oficiales del 1-O muestran que los independentistas, siendo muchos, nos son suficientes, aun menos para imponer la ruptura al resto. Han de volver a la legalidad y, entonces, negociar. Es el momento de que los políticos vuelvan a las instituciones dentro del terreno de juego de la Constitución y el Estatut, empezando por la sesión del Parlament del martes. El daño infligido es muy alto. Debe llegar el fin de la escapada.

EL PERIÓDICO 16. Editorial

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