La prensa editorializa sobre la confusa decision de Puigdemont

UNA NUEVA TRAMPA

El golpe al Estatut y a la Constitución madurado a principios de septiembre con las leyes de ruptura desembocó ayer en una declaración unilateral de independencia (DUI) asumida por el president de la Generalitat, Carles Puigdemont. “Por más que esta declaración se haya procurado edulcorar con cláusulas restrictivas, suspensivas y ambiguas”, es “fácil identificar esta maniobra como una burla más de Puigdemont al Estado de derecho”. “Contra lo que sostuvo Puigdemont, no hubo mandato para independencia en las elecciones del 27-S (sino de una minoría del 48% de los votos) ni lo hubo el pasado 1 de octubre, pues la votación fue además de ilegal, irregular, sin ninguna garantía, ni control, ni responsable fiable del recuento”. “Todo el procés viene siendo una continua sucesión de trampas y ambigüedades, tendentes a excitar a unos catalanes contra otros y a todos ellos contra el conjunto de los españoles”. Pese a ir acompañada de loas al diálogo y a la mediación, la DUI “solo los concibe como instrumentos para acompañar o facilitar la secesión, en ningún caso para impedirla”. La demanda de mediación “es un esfuerzo inútil, porque la comunidad internacional ya se ha expresado”.

La extrema gravedad de lo sucedido “plasma la deslealtad del Gobierno de la Generalitat con las restantes instituciones catalanas y con el Estado del que forma parte”. Al Gobierno “no le queda otro remedio que aplicar la ley con la severidad proporcional a la trascendencia del caso, que es enorme”. “No cabe sino reaccionar” y requerir al Govern “que se instala en la desobediencia o la sedición que aclare sobre qué entramado legal pretende fundamentar su autoridad; que revierta su indisciplina y respete el ordenamiento, reconociendo como abolidas y carentes de efectos las leyes de ‘desconexión’ y anunciando la serie de medidas a adoptar para que el respeto a la legalidad tenga efecto”. La confusión que ayer sembró Puigdemont “es parte integral de sus estrategia independentista y en ningún caso una oferta sincera de volver al marco constitucional para, desde ahí, plantear un diálogo sin condiciones sino, una vez más, otro ultimátum que el Estado de ninguna manera puede aceptar”.

EL PAÍS 1,12. Editorial

UNA MASCARADA QUE CRONIFICA LA COACCIÓN AL ESTADO

“Presionado por los sectores más medrosos de su propio partido y acogido a la vaga esperanza de una mediación internacional, Puigdemont evitó ayer declarar unilateralmente la independencia de Cataluña como los más radicales de sus socios esperaban”. “La farsa continúa: Puigdemont chantajea al Estado y la CUP chantajea a Puigdemont desde la calle”. Puigdemont “no ha renunciado a la independencia: la ha dejado en suspenso”; no ha dado un paso atrás ni uno adelante: se ha enrocado mientras emplaza a Rajoy a una negociación imposible. Pero “cada minuto que se prolonga este estado de cosas, esta suerte de guerra fría con la Generalitat, se consolida la equívoca imagen de una dialéctica de dos polos en pie de igualdad institucional que sólo beneficia al separatismo”. El discurso de Puigdemont “se dirigía a los medios extranjeros”: en España “ya nadie le compra sus mentiras”. Las dos patrañas más flagrantes de su intervención fueron las relativas a la fabulada represión sanguinaria del 1-O y al éxodo empresarial, “al que quitó hierro agitando el espantajo del déficit fiscal”. “Pero es inútil que finja despreocupación cuando grupos tan emblemáticos como Planeta se suman al éxodo y añaden desprestigio y presión sobre su condenado liderazgo que puede acabar en elecciones”.

A lo largo de la tarde de ayer “un grupúsculo antisistema de ideología delirante y poder incomprensible mantuvo en vilo a una autonomía al borde de perderla, a una nación harta de sobrevivir a sus traidores y a un continente retado por el resurgir de sus peores fantasmas”. Fue “el mayor escaparate de un fracaso histórico: el de las élites tradicionales de Cataluña que, llevadas del supremacismo y la codicia, confiaron el futuro de todos los ciudadanos al arbitrio de una tribu radical”, que retrasó el comienzo del pleno subversivo porque no estaba satisfecha con la literalidad de la declaración de independencia. “De esta hora entre dramática y grotesca de la historia española, lo último que deseamos es que se prolongue por culpa de la pasividad, la casuística jurídica y el enquistamiento”.

EL MUNDO 1,3. Editorial

INDEPENDENCIA, NI A PLAZOS NI NUNCA

Puigdemont “ya actúa a la desesperada con una sinrazón fuera de todo código comprensible. Carece de toda credibilidad tanto ante el Estado con el que pretende iniciar tarde y mal una falsa negociación, como ante los catalanes separatistas”. “El intento de desviar la responsabilidad última de lo que ocurra a Rajoy es indecente”. Lo que ayer planteó ante el Parlament “sigue siendo un inaceptable chantaje al Estado y al principio de legalidad”. Puigdemont “no ha reculado; solo pretende prolongar su propia agonía de un modo espurio e indigno, tratando de recabar una legitimidad internacional que no existe salvo en sus delirios”. Declarar una independencia indefinida y dejarla en suspenso “es la solución de un trilero que ha calculado muy mal el coste de poner en almoneda la unidad nacional y llevar a Cataluña a una ruina económica de consecuencias desconocidas”. “Por muy en suspenso que queden los efectos de su independencia virtual, sí se produjo la declaración de una ilegalidad flagrante y debe tener consecuencias demoledoras para Puigdemont y para el núcleo de fanáticos manipuladores de la realidad que le rodean”.

El presidente del Gobierno, los partidos constitucionalistas y las instituciones del Estado “deben demostrar que no están inermes frente a un golpe de Estado retransmitido en vivo y en directo a todo el mundo”. “Ni por asomo puede interpretarse la decisión de Puigdemont como un ejercicio de generosidad. Muy al contrario, es una fase más de su desafío para abrir fisuras entre el PP, el PSOE y Ciudadanos”. “No cabe más alternativa que la Fiscalía, o los jueces por la vía de la ejecución de sus sentencias, suspendan con urgencia a Puigdemont en sus funciones, lo inhabiliten y sea puesto a disposición judicial para responder de su golpe”. La aplicación del artículo 155 “se convierte en una solución imprescindible, a la espera de que Cataluña pueda celebrar unas elecciones con nuevos líderes”.

ABC 4. Editorial

DESCONCIERTO, CONFUSIÓN Y ABSURDO

Carles Puigdemont quiso hallar una vía intermedia entre la proclamación de la independencia y la claudicación. “Y lo que logró fue crear desconcierto y confusión”, con un discurso “que suscitó lecturas diversas y muchas dudas”. “No se descarta que la declaración de ayer produzca una brecha en la mayoría independentista del Parlament, separando a Junts pel Sí y la CUP, algo que anoche se quiso tapar con la firma de un documento de compromiso por la república, ya fuera de la Cámara. “Algo digno del teatro del absurdo”. Lo que sale de la sesión de ayer es “un intento, otro, de ganar tiempo y prolongar el proceso soberanista”, de mantener un estado de incertidumbre que está teniendo efectos tremendamente negativos para la sociedad catalana”. “De poco ha servido que la UE haya rechazado las peticiones de apoyo que ha recibido del soberanismo o la fuga de empresas catalanas o que la posibilidad de llevar el conflicto a la calle siga ahí”. El independentismo “sigue su cabalgada, en un país que dice querer mejorar, pero que va desangrándose ante sus ojos, día a día, sin que sepa cómo contener la hemorragia”.

LA VANGUARDIA 1,24. Editorial

PUIGDEMONT INTENTA GANAR TIEMPO

“Analizar desde un punto de vista jurídico y/o legal la declaración de independencia que rubricaron en una sala del Parlament una mayoría rala de diputados y el Govern es un ejercicio estéril”. La deriva unilateral de la Generalitat “ha tenido la grave consecuencia de que el Parlament se encuentra en un limbo, con una legalidad vulnerada y otra suspendida por el Tribunal Constitucional”. Ayer, Puigdemont “cometió el grave error de dar por buenos los resultados del 1-O y, con esta base ilegítima, asumió un mandato inexistente de los catalanes”. El 1-O “no es democrático y no representa a Catalunya”. Pero Puigdemont “acertó en el tono inclusivo de su discurso y en la posterior suspensión. Desoyó la presión de la ANV y Òmnium Cultural, decepcionó a la CUP y defraudó a las miles de personas que le exigían una declaración de independencia con efectos inmediatos”. Y, sobre todo, intentó ganar tiempo. “Queda por ver para qué quiere ese tiempo”. El diálogo al que se refirió “solo puede ser interno y después del regreso a las instituciones catalanas al marco legal de la Constitución y del Estatut”. “Es vital que el Gobierno de Mariano Rajoy no se precipite ni en su análisis de lo sucedido ni en su reacción”. La mesura de anoche, cuando no se anunció ninguna medida en caliente, es el camino a seguir”. La única salida al conflicto en una negociación política.

EL PERIÓDICO 30. Editorial

PUIGDEMONT SUME A CATALUÑA EN EL CAOS

Puigdemont, respaldado por todos los miembros de su gabinete, se permitió ayer “la afrenta de plantear de nuevo un pulso intolerable al Gobierno, que no puede tener otra respuesta que la aplicación de las leyes”. Puigdemont “trata de mantener la extorsión que comenzó con Artur Mas y que ha llevado a los ciudadanos de Cataluña a la actual situación de división, de miedo y de empobrecimiento”. La voluntad de negociación, el deseo de acuerdo. “nunca estuvo en las intenciones y en los comportamientos de los impulsores del separatismo catalán”. “Quienes creen que Puigdemont ha ofrecido tiempo a Rajoy se equivocan gravemente”. Puigdemont “debería dimitir de forma inmediata para que, una vez recompuesto el orden constitucional abruptamente quebrantado por el golpismo separatista, se pueda convocar a los ciudadanos de Cataluña a la elección de un nuevo Parlamento, ajeno a toda contaminación del convulso proceso en el que estamos inmersos”.

LA RAZÓN 1,3. Editorial

CONFUSA, ESPERPÉNTICA Y TRAMPOSA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

El Parlament “vivió ayer una sesión esperpéntica que no sirvió más que para agravar el caos político que vive Cataluña desde que se aceleró el procés”. “Hacer efectiva e inmediata una declaración universal de independencia era, además de un golpe a la legalidad, una temeridad”. Lo hecho no es tan diferente. Es, en realidad, una trampa. Y “no significa una verdadera rectificación, no devuelve a la Generalitat al camino de la ley y no abre ningún camino prometedor”. Lo vivido ayer en el Parlament “es un paso más en un intolerable desafío a la Constitución, el Estatut y el Estado de derecho, aunque no sea el último”. “Sigue siendo necesario restablecer la legalidad”.

CINCO DÍAS 4. Editorial

DIÁLOGO DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN

“La presión de la fuga masiva de empresas, el daño que ya sufre la economía en sectores como el hostelero y la ausencia de apoyos internacionales ha podido más que la fuerza ejercida por la CUP en pro de una declaración unilateral inmediata”. El distanciamiento entre la CUP y Junts Pel Si hace posible otro adelanto electoral”. El único diálogo aceptable es aquel que respete la Constitución y que, por parte de la Generalitat, cuente con unos interlocutores legítimos, una condición que ni Puigdemont ni Junqueras cumplen ya”.

EL ECONOMISTA 3. Editorial

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