Compromiso incumplido

 

Rotundo. «A humanitarios y solidarios no nos gana nadie», afirmaba a comienzos del verano el ministro del Interior. Se refería a la acogida de refugiados. La tajante afirmación aparecía en la misma información de prensa en la que Juan Ignacio Zoido mostraba su esperanza de que la UE redujese la cuota española de personas a acoger a poco más de 7.000 en lugar de los más de 17.000 que se había comprometido a recibir dentro de un plazo que termina precisamente hoy.

Ni con rebaja habrían cumplido. No llegan a 2.000 los que han logrado pasar todos los filtros e instalarse entre nosotros, pese a las llamadas de la oposición y los ofrecimientos de ayuntamientos y entidades diversas. Y también pese a la afición de Rajoy a afirmar en cuanto tiene ocasión que el nuestro es un país que cumple sus compromisos. Mientras, el Mediterráneo se sigue llenando de cadáveres. Más de 2.400 personas murieron en los siete primeros meses del año intentando alcanzar las costas europeas, según la Organización Internacional de las Migraciones, aunque son datos sometidos a la dificultad de censar a quien acaba en el fondo del mar tras cruzar ilegalmente las fronteras que lo separaban del sueño de huir de la muerte.

El programa de integración ha ido a trancas y barrancas en toda Europa, pero España se sitúa entre los que más lejos están del objetivo marcado. Para quien presume de estar en vanguardia de Europa en recuperación y cumplimiento, especular con rebajas de solidaridad e incumplir compromisos es una vergonzosa contradicción.

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