Regreso a septiembre


Llega ese mes que sabe a cotidiano, transición entre el pasado verano y el futuro invierno. Un mes que a todos nos huele a libros, lápices y carteras nuevas. Todo un acierto este mes de nombre largo, resonante y casi efímero. También es el mes donde vuelven a refrescarse con intensidad los titulares de prensa y las declaraciones jugosas de representantes políticos. Así que todos estrenamos de alguna manera alguna cosa. Será nuestro primer contacto con alguna de las promesas que nos hicimos durante nuestra pausa vacacional, que para eso está la publicidad, y recordarnos cual será nuestra colección favorita a iniciar por fascículos. Sí, septiembre siempre sabe a un regreso necesario para todos. Un punto y seguido a esta maltrecha sociedad a la que pertenecemos y que por afinidad temporal, la queremos. Un mes donde se nos martillea con cifras de empleo espectaculares cuando ya empieza a destruirse por el final de la contratación temporal del verano. Donde ya se hacen valer todos nuestros ministros de cara a un otoño más que caliente gracias a ese “procés” que se acerca y que nadie se lo quiere creer. Pero este septiembre también tendrá su especial recuerdo para nuestro país, cuando se evidenció la brecha entre la sociedad que se manifiesta y duele de un atentado, pero encuentra en el paso del tiempo la politización y el desprecio por las víctimas, las únicas que han perdido lo más preciado como es la vida o el futuro.

Y regresan los analistas políticos de turno vendiendo nuevamente esta guerra de civilizaciones donde escuece lo diferente, enalteciendo lo propio, cuando lo único que debería importarnos es seguir rindiendo cuentas a nuestra cultura occidental para enriquecerla de tiempo y progreso, tal como ha hecho durante siglos a pesar de muchos arcaísmos sufridos, y que han llenado los libros de nuestra propia historia. Somos defensores de la libertad y la democracia occidental, pero eso no nos hace embajadores de ellas porque también hemos sido los que más hemos utilizado a oriente para el intrusismo politico y la invasión colonial. Decía la admirada periodista Oriana Fallaci “no puedes sobrevivir si no conoces el pasado”. Muy cierto, el pasado es nuestra etiqueta de futuro, especialmente para que la rueda no nos lleve a soluciones ya inventadas y acaecidas que no ocasionaron ni progreso ni paz.

Septiembre es el regreso, la rueda que vuelve a recorrer su propio círculo incorporando nuevamente todo aquello que parecía quedarse atrás. Es el regreso a esa tensión cotidiana que nos volverá a dejar despeinados de horarios y facturas, pero también con la vista puesta en el próximo puente para obtener un nuevo respiro. Decía Oscar Wilde “la imaginación fue dada al hombre para compensarlo por lo que no es, y el sentido del humor le fue dado para consolarlo por lo que es”. Creo que es muy cierto, y por eso regresa septiembre, para seguir imaginando, para seguir,a nuestra manera, sonriendo.


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