La acusación de islamófoba oculta la pretensión de evitar la crítica al Islam


El recurso al victimismo es una vieja técnica de la propaganda creada por Josep Goebbels que formuló una serie de principios que aparecen de nuevo nítidamente en los habilidosos que manejan con soltura el concepto de “islamofobia”, logrando que no pocos incautos den por buena y se tornen en colaboradores de quienes acusan de tal conducta la mera defensa de la cultura y los valores de la sociedad occidental, incompatibles con determinadas manifestaciones y principios del Islam.

En su día, los firmantes del llamado “Manifiesto de los doce”, encabezados por Salman Rushdie, condenado a muerte por una fetua de Jomeini en 1989, y otros destacados intelectuales musulmanes y occidentales señalaron entra otras estas afirmaciones: “Nos negamos a renunciar al espíritu crítico por miedo a propiciar la islamofobia, un desgraciado concepto que confunde la crítica del islam, en tanto que religión, con la estigmatización de los creyentes”.
Así veremos que los que lanzan el concepto de islamofobia se apoyan en el principio de simplificación y del enemigo único, agrupando a todos los discrepantes. Y se carga adversario los propios errores o defectos. Los occidentales que defendemos nuestra cultura somos los intransigentes, no los que quieren vivir entre nosotros, pero al margen de las reglas comunes. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto.

Entre esas herramientas, destaca la de acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Y llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.
El escritor Kenan Malik sostiene que la aceptación de la existencia de la islamofobia está tan extendida que nadie se preocupa en comprobar si es cierta. De este modo llegamos al objetivo de considerar que el Islam no puede ser criticado, que el mero análisis o crítica de sus contenidos o práctica es islamofobia. Criticar su doctrina es discriminar o atacar a quienes la practican. No deja de ser curioso que hayan sido los intelectuales progresistas del Islam, condenados a muerte por los imanes integristas, como Salman Rushdie hayan sido los primeros en oponerse al uso de este neologismo. Este británico y otros intelectuales musulmanes suscribieron el llamado “Manifiesto de los Doce” en el semanario satírico Charlie Hebdo, que había reproducido las caricaturas de Mahoma aparecidas originalmente en el periódico danés Jyllands-Posten, y que levantó una amenazante marea de islamistas radicales en todo el mundo.

La amenaza totalitaria del Islamismo
El manifiesto denuncia: “Tras haber vencido el fascismo, el nazismo y el estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza global de tipo totalitario: el islamismo. Nosotros, escritores, periodistas, intelectuales, llamamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y el laicismo para todos”. (…) El islamismo es una ideología reaccionaria que mata, por donde pasa, la libertad, la igualdad y la laicidad (…) Su éxito derivaría en un mundo de injusticias y de dominación: la de los hombres sobre las mujeres y la de los integristas sobre los demás”.

Dice la web Webislam que “la islamofobia es un término que hace referencia a los sentimientos de temor injustificado, basado en prejuicios o falsas concepciones del Islam, que llevan a mantener posiciones de hostilidad hacia los musulmanes y todo lo relacionado con ellos. Ya tome la forma de manifestaciones cotidianas de racismo y discriminación u otras formas más violentas, la islamofobia constituye una violación de derechos humanos y una amenaza para la cohesión social”.

“Según la ONG británica Runnymede Trust, hay ocho características principales que denotan la islamofobia: La primera es la creencia de que el Islam es un bloque monolítico, estático y refractario al cambio. Pero cabe preguntarse ¿Cuándo ha cambiado el Islam sus planteamientos esenciales desde que sugió? Otra sería La creencia de que el Islam es radicalmente distinto de otras religiones y culturas, con las que no comparte valores y/o influencias. Y también que La idea de que en el Islam la ideología política y la religión están íntimamente unidos. Pero resulta que el Islam es una religión “Óptimo iure” con una única regla para todos los òrdenes de la vida, la Sharia, y que se divide al mundo en dos bloques: Dar-al Islam y Dar-al Harb, es decir, la Casa de Dios y la Casa del Pecado.

Ahora resulta que la responsabilidad de que la mayoría de las comunidades musulmanas sean círculos cerrados que sólo quieren usar aquellas ventajas del mundo occidental (más agravado en unos casos que en otros) donde quieren vivir pero no otros deberes de la ciudadanía, entendiendo que integración supone asimilación. Y claro, todo el discurso que critique este fenómeno es “islamofobia”. Y de este modo, que Suiza decida no permitir construir mezquitas es una actitud islamóbica, pero que Arabia no permita no ya construir iglesias, sino que toda manifestación de una religión que no sea el Islam es un delito es lo más natural del mundo.

Giovanni Sartori, el prestigioso politólogo, escritor, sociólogo y profesor de Universidad de Columbia, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, recientemente fallecido, es uno de los más críticos analistas sobre la incompatibilidad del Islam con la sociedad occidental. Florentino, como Maquiavelo, su obra es uno de los fundamentos modernos de las Ciencias Sociales. En un ensayo titulado “La sociedad multiétnica” critica toda cesión a costa de los valores y la cultura occidental a las comunidades de inmigrantes musulmanes establecidos en Europa. ¿Es eso islamofobia?


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