La prensa llama a defender el Estado de Derecho

EL ESTATUT, GARANTÍA DE AUTOGOBIERNO EN CATALUÑA

Hay que defender a toda costa el Estatut, puesto hoy en peligro por quienes han pretendido usarlo en contra de los catalanes y luego derogarlo. Se trata del derribo de las normas básicas de convivencia -amparándose en el descontento de una parte de la población inducido y manipulado desde las propias instituciones de autogobierno- y, por tanto, la votación no debe celebrarse. La Generalitat debería detener instantáneamente esta huida hacia el abismo para tratar de minimizar daños. Consideramos que la respuesta del Gobierno a los episodios de desobediencia de la ley no ha sido la adecuada, pero es importante señalar que no son equiparables las conductas de quienes se sublevan contra el orden constitucional con el Gobierno que más o menos torpemente trata de darles respuesta. Esto no ha sido un choque de trenes; esto ha sido la embestida irracional contra el Estado de unos aventureros y oportunistas. Lo que hoy se juega es si se consuma la ruptura y colapsa el ordenamiento estatutario. O, por el contrario, se restaura la plena vigencia del Estatut y de la Constitución. No se puede pactar con golpistas irredentos. Sí es posible dialogar con quienes pretenden más autogobierno para Cataluña. Desde el Estatut, todo. Contra el Estatut, nada.

EL PAÍS 12. Editorial

ES LA HORA DE DEFENDER EL ESTADO DE DERECHO

El referéndum ilegal de hoy convocado es el mayor reto al que se ha enfrentado la democracia desde el 23-F. El golpe orquestado por Puigdemont y sus socios quebranta el marco constitucional y vulnera los cimientos de la democracia, ya que viola de forma flagrante el orden legal. Ante tamaña felonía, hoy más que nunca cabe reiterar la defensa de la Constitución y de la unidad nacional. Votar es sólo un acto democrático si está amparado en las normas. La deslealtad de la Generalitat ha llevado el choque con el Estado a una situación límite de consecuencias imprevisibles. Al Gobierno se le puede acusar de reaccionar tarde, pero no de quedarse inmóvil. El solo hecho de que un número considerable de ciudadanos llegue a depositar su papeleta podría llevar a Puigdemont a proclamar la secesión. Sería un acto gravísimo que obligaría al Gobierno a aplicar el artículo 155. Si los Mossos, cuyos mandos siguen flirteando con la ambigüedad, cumplen con su deber, hoy no se abrirán las urnas en Cataluña. Pero es previsible que el independentismo canalice su frustración en movilizaciones que, si derivan en violencia, exigirían el recurso a la fuerza. La obligación de mañana es recomponer puentes para reactivar un diálogo que sólo es admisible desde la Constitución. Las de hoy, es impedir que el empeño sedicioso del nacionalismo trocee la Nación.

EL MUNDO 3. Editorial

EL GOBIERNO NO ESTÁ SOLO EN LA DEFENSA DE LA LEY

Hoy la democracia española contiene la respiración. El separatismo catalán ha ejecutado paso a paso la hoja de ruta que muchos pensaron que no se atrevería a llevar a cabo. Privada de filtros contra la radicalización, de Cataluña han desaparecido los pilares de toda sociedad sanamente democrática: una opinión pública no manipulada, una clase media dominante y un liderazgo político acorde con los tiempos. Es el gobierno de la mentira. El proceso separatista ha puesto a Cataluña bajo la dictadura de un grupo de extremistas, el de la CUP, y ha anulado sus fuerzas sociales de moderación con la coacción del silencio. Si el compromiso del Gobierno es que no habrá referéndum, hay que exigir su cumplimiento al pie de la letra. Hoy es un día para demostrar que en España hay un Estado dispuesto a no dejar de serlo, porque un Estado sólo existe en la medida en que es capaz de garantizar la aplicación de la ley en todo su territorio nacional. España es una nación que no puede ser humillada por un nacionalismo traidor y desleal. Rajoy y su Gobierno nunca estarán solos en la aplicación de la ley y en la defensa de la unidad nacional, porque nada hay por encima de la Ley, la democracia y la libertad.

ABC 4. Editorial

HOY NO HABRÁ UN REFERÉNDUM EN CATALUÑA

España se enfrenta hoy en Cataluña a la escenificación del golpe antidemocrático urdido por la Generalitat que preside Puigdemont. Es uno de los desafíos más serios que ha recibido la democracia española desde la Transición porque ataca la misma esencia de nuestro sistema constitucional. Así lo ha entendido la sociedad española, que ahora reclama sin rebozo el respeto a sus derechos y libertades. Ninguna de las acciones llevadas a cabo por los impulsores del separatismo tiene anclaje legal ni justificación moral. Ni en el fondo ni en la forma, los partidarios del golpe han mostrado el menor respeto a los usos democráticos. Hoy no asistiremos a un referéndum ni a nada que pueda, siquiera, remedar un instrumento de la Democracia representativa. Salvo apoyos episódicos, la Generalitat catalana ha visto cómo sus falacias argumentativas han sido desmontadas por todas las instituciones internacionales, especialmente desde una UE cada vez más alerta ante el resurgimiento de los nacionalismos excluyentes. Deslegitimado democráticamente el referéndum, suspendido por la Justicia y convertido en un simple elemento de confrontación, el presidente de la Generalitat y sus consejeros han decidido seguir su huida hacia adelante, sin ningún remilgo a la hora de empujar a la población a un acto de desobediencia a las mismas leyes que garantizan sus derechos y libertades. Hoy no habrá un referéndum en Cataluña. Todo lo más una intentona golpista que los españoles tenemos el deber de hacer fracasar.

LA RAZÓN 3. Editorial

HAY QUE MANTENER LA SERENIDAD, POR EL BIEN DE TODOS

El independentismo ha depositado muchas esperanzas en el referéndum de hoy. Y muchos han sido los esfuerzos del Estado español para abortar su convocatoria. Las sensibilidades están a flor de piel. El ardor de unos y la contundencia de otros han alimentado un crescendo de la tensión y han encrespado los ánimos, dejando huérfano al tramo central y mayoritario de la sociedad catalana que reclama templanza y apuesta por el diálogo. El riesgo de que el clima de desencuentro se traslade a la calle y se agrave cuando unos quieran votar y otros quieran impedirlo, no es menor, por eso es una obligación hacer un llamamiento a la serenidad. Es importante que imperen la sensatez, el respeto a la diversidad de opiniones, la templanza, la contención y el afán de preservar la convivencia como el más preciado tesoro común. Esta jornada ha sido planteada por sus impulsores como una exaltación de la democracia, pero es obvio que no reúne los mínimos requisitos democráticos ni presenta las garantías imprescindibles porque vulnera y violenta la legalidad constitucional. Aun así, muchas personas irán a votar, pero no hay que olvidar que tantas o más personas no lo harán, y no porque sean menos demócratas sino porque saben que es una consulta ilegal. La de hoy será probablemente una gran movilización popular. Nada más que eso. Pero, también, nada menos que eso. Porque con ella se avalará la posición de cuantos creen, y en esto coinciden una mayoría de catalanes, que el encaje de Cataluña en España precisa de una revisión.

LA VANGUARDIA 34. Editorial

LO QUE OCURRA HOY ES DECISIVO PARA VOLVER A LA POLITICA

El independentismo ha superado todos los límites legales, políticos y cívicos. El intento de organizar un referéndum independentista sin una amplia mayoría en el Parlament, sin el acuerdo con el Estado y sin ningún aval internacional ha sido un fiasco. El camino del referéndum o referéndum de Puigdemont, inspirado en la doctrina de la unilateralidad y la desobediencia defendida por la CUP, lleva a la pérdida del autogobierno catalán, como se ha visto en las últimas semanas. Abandonar la política y llevar a las instituciones fuera de la ley tiene lógicamente su correlato en un choque frontal con el Estado de derecho. Un estropicio que va a comprometer las competencias de la Generalitat, la libertad de decenas de personas y el patrimonio personal de sus dirigentes. Para volver a la política es decisiva la manera como transcurra la jornada de hoy. El empecinamiento en la desobediencia del Govern ha trasladado este conflicto político a las calles y ha puesto en jaque la convivencia. Y hoy pone en riesgo la seguridad ciudadana. Si no se registran incidentes, lo más relevante de la jornada será la interpretación que hagan Puigdemont y sus socios de lo que acontezca. Cualquier intento de llegar a presentar unos resultados que avalen una declaración unilateral de independencia dejaría a los líderes invalidados, si no lo están ya, para afrontar el diálogo que ha de llegar. En cambio, si los dirigentes catalanes vuelven a la política pueden encontrar aliados para impedir que Rajoy siga parapetado tras los jueces y funcionarios. .

EL PERIÓDICO 26. Editorial

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