Un hombre sin género


Desde hace algún tiempo bulle en mi cabeza cuasi septuagenaria la necesidad de liberarme del peso de una losa sobre mi conciencia que me asola y arrasa. Sólo la grata comprensión que de seguro hallaré en las buenas gentes que pierden el tiempo observando mis ocurrencias, me anima a dar este paso que sin duda les asombrará: “No tengo género”. Como lo oyente. He vivido 69 años sin género, y con la confusión imperdonable de que lo que yo tenía era sexo.

Pues verán mi drama: Cuando era pequeño, en la escuela, el maestro me dijo que el género era un accidente gramatical de las palabras. Y yo me lo creí. Pero no para ahí mi error, puesto que me ilustré en la ignorancia de que había tres géneros, a saber: masculino, femenino y neutro.

Ya puestos a abundar en la estulticia, mi maestro llegó a decirme que el género es uno de los elementos de la clasificación linneana de los animales. ¡Seré zoquete!

Y en esa línea de burremia, ¿a dónde creen que llegué?, pues a usar como si tal cosa la expresión “Género humano”, o sea, la Humanidad en su conjunto, ya sean hembras o varones para referirme a todos los que andamos sobre la Tierra.

Es que no tengo perdón, luego siendo periodista al uso anduve yo escribiendo de temas de economía y de contrabando. ¿Qué creen que me pasó? Pues que yo empleaba la palabra género para referirme a los artículos de lícito comercio; de donde viene lo de “estancos” o “géneros estancados”; es decir aquellos productos cuya venta y distribución controla directamente el Estado, como antes el tabaco, a efectos fiscales.

Aunque me esté mal el decirlo, yo en lugar de género sólo tengo sexo varón, de animal varón como dice el Martín Fierro, gracias al cual he contribuido a la demografía nacional y del que he hecho uso atemperado y siempre que las causahabientes me lo permitieron, que nunca fueron todas las veces que yo hubiera querido, dicho sea en términos de defensa y salvo opinión mejor fundada.

Y así he llegado a esta edad, sin género de dudas.
He pensado ofrecerme a la comunidad científica para que estudie. A lo peor resulta que tengo género, pero no me di cuenta y me da miedo descubrirlo. Se oyen tantas cosas raras…A ver qué me pueden aconsejar.


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