No hace falta reformar la Constitución para limitar mandatos

El pacto entre el PP y Ciudadanos para permitir que Mariano Rajoy pudiera ser investido como presiente del Gobierno incluía el compromiso de reforma la legislación para limitar los mandatos presidenciales. Ahora se está analizando la cuestión por la iniciativa del partido dirigido por Albert Rivera para restringir la posibilidades para repetir mandato por segunda vez.

Hay juristas que han indicado que una modificación de la Ley del Gobierno no sería adecuada, en la medida en que la reforma afecta al derecho fundamental a participar en los asuntos públicos y a las funciones del Rey. Algunos han llegado a sugerir la necesidad de modificar la Constitución para garantizar la efectividad de la medida.

Debe reconocerse que se necesita realizar la implantación del límite para que solo haya dos mandatos presidenciales de una misma persona con cuidado. Sin embargo, no es indispensable reformar la Constitución para limitar los mandatos.

Con una ley orgánica se podría establecer la restricción de dos mandatos. Una norma de esa naturaleza respetaría las reglas vinculadas con la regulación de los derechos fundamentales conforme al artículo 81 de la Constitución, sin que pueda entenderse que eso vulnere la norma suprema del ordenamiento jurídico español.

La reforma del artículo 6 de la Ley Orgánica 5/1985, que recoge las causas de inelegibilidad en los procesos electorales, es una buena opción, aunque también existe la posibilidad de cambiar la Ley Orgánica 6/2002, que regula los partidos políticos, sin que pueda entenderse que la modificación pueda llegar a ser inconstitucional, en la medida en que no se atenta de un modo grave contra el derecho a participar en los asuntos públicos. Se podría establecer una restricción del sufragio pasivo para evitar las repeticiones excesivas o impedir que los partidos políticos puedan proponer a un candidato a la Presidencia del Gobierno que acabe de terminar su segundo mandato en ese cargo.

Hay una idea que debe comprenderse. Alegar la necesidad de una reforma constitucional es, simplemente, una excusa para evitar la implantación de una regla que debería existir en el Estado y en las Comunidades Autónomas.

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